Un curioso film de Wilder, quien puso su talento al servicio del Hollywood más comercial y de la mayor gloria de Charles Lindbergh.

★★★☆☆ Buena

El héroe solitario

 

Cuando uno ve El héroe solitario, la hagiografía dirigida por Billy Wilder sobre el que quizás haya sido el héroe norteamericano por excelencia, Charles Lindbergh, da la impresión de haber sido un proyecto bien remunerado que el director hubiera aceptado rodar como divertimento para el gran público, pero lo cierto es que fue el mismo Wilder quien se ofreció para dirigir la película.

 

Es difícil entender hoy en día la talla de alguien como Lindbergh, y la importancia que tenía en la sociedad norteamericana, pero tras su proeza trasatlántica el piloto se convirtió en poco menos que en un dios viviente. El libro que escribió sobre su periplo aéreo, y que sirvió de base al film, The Spirit of St. Louis, fue un enorme éxito y recibió el premio Pulitzer. Todo América padeció junto a Lindbergh el misterioso secuestro de su hijo, y aunque sus confusas ideas sobre el régimen nazi le restaron popularidad, en los años 50 rodar una película sobre Lindbergh era rodar LA PELÍCULA. Quizás por ello Wilder se ofreciera a participar en un rodaje que prometía ser histórico.

 

Otra gran estrella de Hollywood que hizo todo lo que estuvo en su mano por protagonizar el film fue James Stewart, aviador además de actor, y gran admirador de Lindbergh. Aunque por edad seguramente ya era demasiado mayor para el papel, Stewart usó todos sus contactos y movió todos los hilos que pudo hasta que se hizo con el papel. Tal vez fuera demasiado mayor, tal vez no, pero, aparte de ser un grandísimo actor que suplía el problema de su edad con su gran talento, tenía sentido que fuera Stewart quien interpretara al gran héroe, ya que al fin y al cabo James Stewart era en Hollywood el hombre del pueblo por excelencia. Quizás sólo John Wayne le superaba en aura patriótica, pero tener al duro vaquero de protagonista habría sido cuanto menos, curioso.

 

El héroe solitario es un correcto film de gran presupuesto, una película comercial de los años 50 que por lo general carece de los ágiles diálogos de Wilder y su particular toque cinematográfico. El director se vio muy constreñido por la firme opinión de Lindbergh de que no se cambiara ni una coma de su libro. Wilder pudo introducir algunas ideas, como la de la mosca en la cabina del piloto, para evitar el excesivo uso de la voz en off, pero en definitiva aquél era un producto para el gran público y para lucimiento de la hazaña de Lindbergh.

 

Por supuesto Wilder no era un recién llegado, y técnicamente no se le puede poner ningún pero a su dirección. Pero en esta ocasión el peso del film recae evidentemente en James Stewart, quien logra sacar adelante el papel con mucha solvencia, manteniendo el interés del espectador sólo por su mera presencia. De todas formas, a pesar de los flashbacks que nos van relatando algunos momentos importantes de la vida de Lindbergh desde su retorno de la Gran Guerra hasta su gran hazaña, en definitiva aquí estamos hablando de un piloto que surcó el Océano Atlántico en avión, con lo que no hay demasiados giros argumentales ni complicadas escenas de acción, ni grandes romanticismos. El héroe solitario trata de aviones y de un piloto, y aparte de algunos toques de humor eso es lo que hay.

 

En resumen, un curioso film de Wilder, que puso su talento al servicio de un producto impecable y vendible que, sin embargo, falló en taquilla, y tuvo pérdidas debido a los altos costes de producción. Desde luego El héroe solitario no es El apartamento, pero, ¿no es bonito sentarse en el sillón y poder ver de nuevo a James Stewart?

publicado por Moebius el 18 septiembre, 2009

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