Una joya animada de la mano de Hayao Miyazaki, ganadora del Oso de Oro y del Oscar a mejor película de animación.

★★★★★ Excelente

El viaje de Chihiro

Chihiro es una niña de 10 años un tanto malcriada que está sufriendo el hecho que se han de mudar de casa. De camino a su nuevo hogar su padre se pierde y acaban topando con una vía sin salida, aunque con la sorpresa de encontrarse con un túnel en mitad de la nada. Al atravesarlo se encuentran con una basta pradera salpicada por algunos edificios, desde ellos les llega a los progenitores de la niña unos deliciosos olores, a los cuales son incapaces de resistir a pesar de las quejas de Chihiro. Pronto encuentran una barra repleta de exóticos manjares, que no dudan en comenzar a devorar a pesar de que no se ven los dueños del establecimiento. Chihiro, enfadada, se va a dar un paseo llegando a un puente muy alto, allí se encuentra con un joven que le conmina a que se vaya, que no puede estar en ese lugar; lo obedece sin comprender y viendo como las sombras empiezan a dominar el paisaje. Al avisar a sus padres se da cuenta que sin duda la actitud del chaval no era por nada, pero ya es demasiado tarde para huir. Posteriormente Haku, que es le nombre del chico del puente, la ayudará a sobrevivir en tan extraño lugar, un lugar donde le es imprescindible trabajar para la bruja Yubaba si quiere volver a su mundo y salvar a sus padres.

Hayao Miyazaki sorprendió allá por el 2002 ganando el Oso de Oro en la Berlinale (ex aequo con una película tan realista como Bloody Sunday de Paul Greengrass) y al año siguiente consiguió también el Oscar al mejor film animado, y con ello el reconocimiento definitivo en occidente al trabajo de este genial cineasta.

Todavía hay muchos que se niegan a quitar las etiquetas al cine de animación, que siguen pensando que una película de dibujos animados no puede tener una historia interesante, que su público no tiene porqué ser exclusivamente infantil. No fueron pocos los que al escuchar el fallo del Festival Internacional de cine de Berlín se llevaron las manos a la cabeza, ¿cómo podía ganar un largometraje de "dibujitos" el premio principal de un certamen tan importante? La respuesta es sencilla, El viaje de Chihiro no es una película de animación cualquiera, Hayao Miyazaki no es un cineasta cualquiera, no trata a su público como a enanos idiotas, y sus filmes siempre ganan con revisionados, tal suelen ser sus lecturas.

El viaje de Chihiro es de principio a fin un deleite para los sentidos. Para la vista porque todo el metraje está impregnado de una imaginación y fantasía desbordantes, porque es luminosa y oscura, por el diseño de los personajes, por la cantidad de detalles que tienen los escenarios, porque su animación es simplemente excelente. Para el olfato porque la escena del supuesto Díos Pestilente casi se puede oler, es sin duda de las mejores y cuando la acción comienza a ir in crescendo no dejando al espectador momento para apartar la mirada de la pantalla. Para el gusto por la escena de la comilona de los padres de Chihiro y también la de Sin Cara, a los tres su apetito voraz les trae consecuencias nada agradables. Para el oído por la magnífica banda sonora de Joe Hisaishi, una obra maestra absoluta, una música virtuosa que pone los bellos de punta y que acompaña a las imágenes de forma perfecta (la escena del viaje en tren y la del descubrimiento del nombre completo de Haku son maravillosas).

El viaje de Chihiro
no es sólo una de las mejores obras de Miyazaki, también es una de las mejores películas de animación de todos los tiempos, imprescindible para todo el que ame el cine.

Lo mejor: -La música, el guión, la dirección, la animación... Todo.
Lo peor: -Quizá haya un momento que el ritmo decae, pero no tarda mucho en volver a alzarse.
publicado por Raul Neovallense el 18 julio, 2009

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