Completa obra con el sello característico de Jeunet llena de magia y romance y con la que Audrey Tatou inunda la pantalla. No llega al nivel fílmico de Amelie pero es de agradecer el notable trabajo del realizador francés.

★★★★☆ Muy Buena

Largo domingo de noviazgo

¿Que nos podía ofrecer Jean-Pierre Jeunet, el director de la  fantástica y genuina Amelie? Pues una obra muy en su línea, llena de estilo propio y que  rebosa toda la personalidad y el cine más personal del mismísimo Jeunet. Se podría definir  como una continuación de Amelie en el pasado; como una segunda parte de la vida y amores de  Amelie reflejada en el contexto histórico que tiene lugar en la vieja Europa de la I Guerra  Mundial. Largo domingo de noviazgo está basada en la novela de Sebastien Japrisot, titulada  de igual manera que la cinta de Jeunet.

Es una historia de ficción sobre la desesperada búsqueda que emprende una joven para  encontrar a su novio que podría haber muerto en el campo de batalla durante la Primera Guerra  Mundial. Narrada de forma no lineal y con abundantes flashbacks, cosa normal en el cine de  Jeunet, Largo domingo de noviazgo es una completísima obra de amor con ciertos matices de  comedia y drama. Jean-Pierre Jeunet puede presumir de ser uno de los pocos directores  mundiales capaz de dotar a todas sus obras de ese sello distintivo que las caracteriza y que  permite identificarlas al instante. Una vez más, Jeunet demuestra todo su poderío visual en  Largo domingo de noviazgo, llenado todos los fotogramas con la más absoluta perfección e  innovación fílmica.

Resulta todo un reto llevar a buen una cinta de estas características, saber encontrar el  equilibrio preciso de contar una historia de amor en plena Guerra Mundial mediante la incurso  de cientos de flashbacks que mezclan pasado y presente no sólo de la vida de su amado Manech,  sino la de los otros cuatro soldados sentenciados a la pena de muerte. Y es que aquí es donde  encuentro el mayor fallo de Largo domingo de noviazgo, en el confuso entramado de  investigación que teje Mahilde para encontrar a su novio. Llega un momento en que resulta  casi imposible no perderse entre la multitud de nombres, datos, fechas, sucesos y demás que  se narran en las dos huras que dura la cinta. Pese a todo y con un poco de paciencia y  atención, se puede seguir el hilo de Largo domingo de noviazgo sin demasiados problemas.  Aunque un segundo visionado no estaría de más, para comprender mejor esta preciosa historia y  comprender verdaderamente todo su potencial fílmico.

Jean-Pierre Jeunet ha sido ambicioso en su hasta ahora último largometraje, pues ha sabido  componer y mezclar el mundo real de una gran guerra como su capacidad imaginativa y creativa  llena de referencias personales. Sabe manipular las realidades a su antojo, dotándolas de una  estética impresionante llena de ingenio y finiquitándola de forma sobresaliente.

Del reparto de Largo domingo de noviazgo podemos destacar a una omnipresente Audrey Tatou  como Mathilde. Es inevitable sacar comparaciones con su tierna y dulce Amelie, por eso no lo  haré, ya que dejaría a Mathilde -su personaje en esta obra- casi a la altura del betún en  comparación con Amelie. Parece que Jeunet ha encontrado su muso artística con Audrey Tatou, y  hoy por hoy, parece casi imposible imaginar a Amelie sin su cara, o en este caso a Mathilde  sin su personalidad e inocencia. Completan el reparto Gaspard Ulliel como Manech, Jean-Pierre  Becker, Dominique Bettenfeld, la reciente ganadora del Oscar Marion Cotillard y una fugaz  aparición estelar de Jodie Foster en una de las mini-historias más bonitas del film.

Del apartado técnico de Largo domingo de noviazgo, destacar como no una preciosista  fotografía a cargo de Bruno Delbonnel, capaz de jugar con los ambientes grises y fúnebres de  las trincheras francesas, hasta los tonos dorados y cálidos de campiña francesa donde reside  Mathilde. Y por supuesto nombrar a un grande de la música como es Angelo Badalamenti  (compositor habitual de David Lynch) que logra crear una serie de temas que enfatizan el tono  romántico que emana Largo domingo de noviazgo.

Resumiendo, no se puede decir que Largo domingo de noviazgo alcance el nivel de Amelie ni  mucho menos, pero es reseñable el notable trabajo alcanzado por Jean-Pierre Jeunet, siempre  fiel a su estilo personal. Es innegable la calidad que destila cada fotograma de la obra, y  tratar la dualidad narrativa del amor y la guerra mediante flashbacks merece mi  reconocimiento. Completa obra con el sello característico de Jeunet llena de magia y romance  y con la que Audrey Tatou inunda la pantalla
Lo mejor: Su estética visual llena todos los fotogramas con la más absoluta perfección.
Lo peor: La multitud de personajes y fechas puede distorsionar un poco el comprender de la obra.
publicado por Jaime Martínez el 28 mayo, 2008

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