muchocine opiniones de cinedesde 2005

Es lo que se espera de una película con un título así. Un film de aventuras que respeta al espectador, trata con cariño a los personajes y presenta unas grandísimas escenas de acción, a pesar de un guión menos logrado de lo esperado.

★★★★☆ Muy Buena

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Expectativas y Nostalgia
Hace ya bastante tiempo me di cuenta de una cosa: las expectativas no son buenas compañeras. El comentario de dos películas de idéntica calidad puede diferir de la noche al día dependiendo de qué se esperaba de cada una de ellas. Es inevitable que el sentimiento de decepción o sorpresa pese más en el comentario final que las cualidades objetivas de los filmes en cuestión. La única solución es dejar pasar el tiempo antes de hacer el comentario, o volver a ver el film para, ya una vez desprovisto de toda expectativa, verlo con otros ojos.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es un caso de libro del daño que pueden hacer las expectativas, si estas son exageradamente altas. Es la cuarta parte de una de las sagas más taquilleras de la historia de cine, con el exepcional añadido, de que no hay una clara vencedora en cuanto a calidad. Es fácil encontrarse gente que defiende que es En Busca del Arca Perdida, mientras otros prefieren La Última Cruzada, o incluso, una minoría, eso sí, que defiende El Templo Maldito. Pocas sagas presentan una diversidad de opiniones tan grande. Además han pasado, parece mentira, ya diecinueve años desde que se estrenó Indiana Jones y la Última Cruzada, diecinueve años desde que vimos a nuestros héroes dirigirse hacia la puesta de sol. Toda una vida. Y entonces, a la expectativa se suma la nostalgia, que es tan dañina como la otra. Ya se sabe, cualquier tiempo pasado fue mejor; si se acabó tan bien como lo hizo para qué continuar; si no sale Sean Connery, no vale la pena; Lucas la cagó con Star Wars, seguro que hará lo mismo con ésta; sólo lo hacen por la pasta y un largo etcétera.

Llevo mucho tiempo siguiendo las páginas de fans de la saga (entre los que me incluyo, por supuesto), leyendo todo el abanico de comentarios, entre los más derrotistas hasta los más ilusionados y, tras el visionado de la película es curioso comprobar cómo los derrotistas no han parado de remarcar que ya lo sabían, que ya lo advertían y los más ilusionados han visto su alegría por los suelos, al no cumplirse sus expectativas imposibles. Y ahora ambos grupos parecen a la caza de cualquier noticia negativa sobre la marcha del film para alegrarse por ello. Es un comportamiento extraño, al menos lo es para mí. La película no va a ser la más taquillera de la historia, ahora bien, ¿alguien realmente esperaba que fuera así? Ni siquiera la tercera parte fue el film más taquillero de 1989 en EE.UU. siendo relegada al segundo puesto por el Batman de Tim Burton. A eso añadir, un reparto con una media de edad superior a los cincuenta años y donde el protagonista absoluto tiene 65 años, por lo tanto muy alejado de la franja de edad que más va al cine en EE.UU., los quinceañeros-dieciochoañeros. La película está arrasando y llevando a las salas a una franja de edad de 30-40 años, precisamente la gente que ha crecido con la saga y ha podido ver alguna de sus partes en el cine. En este fin de semana ya habrá superado los 500 millones de dólares, mientras su coste ha sido 335, sumando producción más publicidad. En absoluto se puede considerar un fracaso, máxime cuando llegará probablemente a los 700 y acabará siendo el film más taquillero del año. Pero para los detractores, pesimistas todo da igual, y ya el hecho de que Sexo en Nueva York le arrancara del primer puesto de taquilla el segundo fin de semana de su estreno es la prueba irrefutable de que la película es mala, de que no está gustando a la gente y de que ellos tenían razón. Extraño placer masoquista. Y más si tenemos en cuenta que no es la cantidad recaudada el mejor baremo para saber la calidad de un film.

La verdad es que si uno sólo leyera foros de Internet o blogs de fans, creería que la película es una debacle y tendría la percepción de que hay unanimidad por así decir. Lo curioso es que si uno lee la crítica especializada vería que la película ha sido tratada extremadamente bien, aun con notas discordantes y yo aún no conozco a nadie de mi entorno que la haya visto y no la hay disfrutado en mayor o menor medida. La conclusión a todo esto es que yo tengo razón y los demás no. O que al menos hay vida más allá de Internet y que es más divertido (y fácil) criticar para mal lo que sea que para bien.

La película

Bueno, y ahora tras desahogarme con esta parrafada, paso a dejaros mi impresión sobre la película que, como adivinaréis me ha gustado. Si quieres llegar virgen a verla, no sigas leyendo, pues voy a saltarme un poco me regla de no destripar las tramas.

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal da inicio en el desierto de Nuevo Méjico, un grupo de soldados rusos capitaneados por la agente Irina Spalko (Cate Blanchett), han secuestrado a Indiana Jones (Harrison Ford) y a su amigo Mac (Ray Winstone) para obligarles a buscar los restos de un descubrimiento arqueológico en el que ambos participaron. El lugar donde se encuentran es la famosa Área 51, corre la década de los cincuenta y la Guerra Fría, la bomba atómica y los extraterrestres están a la orden del día. Tras lograr escapar de sus captores y regresar al Marshall College, Jones se encuentra con un joven llamado Mutt Williams(Shiah Labeouf) que le embarca en una nueva aventura en buscar de una de las míticas Calaveras de Cristal, de El Dorado, de la madre del joven, que resultará ser Marion Ravenwood(Kate Allen) y de un aqueólogo amigo de Jones, llamado Oxley (Richard Hurt).

Ya desde el principio la película desvela su tono abiertamente humorístico: el logotipo de la Paramount (en su versión de los años 80) se disuelve, no en una montaña, sino en un montículo levantado por un perro de la pradera y es destrozado por un coche militar. Es el tono humorístico, ya muy presente en la Última Cruzada, el que domina el film de principio a fin. Además, el prólogo, en esta ocasión tiene una relación más directa con el resto del film ya que nos presenta a varios personajes nuevos y nos sitúa de primeras en el ambiente al que se va a orientar el film. En apenas media hora, tenemos restos extraterrestres, una impecable escena de acción dentro del Área 51, una traición e incluso una explosión de una bomba nuclear, de la que Indy escapa, como siempre, del modo más inesperado. Pero, sobre todo, tenemos de vuelta a Indiana Jones; el personaje sigue siendo el mismo, pero más viejo, más desencantado, más socarrón, menos ágil. Ha envejecido diecinueve años y no lo han disimulado. Y Harrison Ford demuestra una vez más, que éste es su personaje.

La acción tras cambiar al ya clásico Marshall College, sigue sumergiendo al espectador en la nueva época: mostrándonos las protestas anticomunistas, la caza de brujas al doctor Jones por colaboracionismo con los rusos, los greasers con sus motos y pelo engominado. Son breves apuntes, pero ayudan perfectamente a localizar al espectador y recordarle que ya ha quedado atrás la Segunda Guerra Mundial. En este segmento se nos introduce el personaje de Mutt Williams, un greaser que ayuda a Indy a escapar de unos rusos que lo persiguen y lo embarca en la aventura de las calaveras de cristal. Es un personaje temido por todos los fans, que lo demonizaban como si fuera el nuevo Jar Jar Binks, y sin embargo sorprende por saber siempre estar en un segundo plano detrás del héroe y resultar divertido sin ser cargante.

Seguiría pormenorizando la trama, pero creo que ya no es necesario. Lo que sorprende de esta primera hora de película es la cantidad de referencias a las anteriores, ya sea de un modo muy obvio, como la aparición de el Arca de la Alianza o de un modo tan sutil como la mirada reprovadora de Indiana Jones a Mutt, tras romper con su moto la cabeza de un busto en homenaje al fallecido Marcus Brody, que replica una mirada similar de Sean Connery a Harrison Ford en La Última Cruzada. El tono es adecuado, y logra la complicidad plena con el espectador, además Steven Spielberg vuelve a demostrar su buen hacer con planos como la presentación del héroe o las dos excelentes escenas de acción que ha habido hasta ese momento. Y, éste es un detalle muy importate, el realizador americano está, probablemente, en su mejor momento, más maduro, más detallista, más efectivo, pero sin llamar la atención sobre si mismo en ningún momento. Una narración al servicio de la historia en todo momento.

Tras el traslado de la acción a Perú, la película pierde el ritmo tan bueno logrado hasta ese momento por una sucesión de escenas que no acaban de funcionar. Ni el descubrimiento de la tumba de Orellana, ni el de la mismísima Calavera de Cristal resultan especialmente interesantes y resulta sorprendente la facilidad con que resuelve esta parte de la trama, como si Spielberg fuera consciente de la fragilidad y decidiera pasar página rápidamente.

Afortunadamente el reencuentro con los rusos en la selva, la aparición de Marion, la divertida escena posterior en foso de arenas movedizas y sobre todo, la espectacular escena de persecución en coche por la jungla, nos devuelve al buen camino. Quizás el celo de no querer usar dobles digitales, para no "enfurecer" a los fans, hace que chirríen un tanto los efectos digitales en esta persecución(íntegramente rodada en estudio), pero se perdona por el buen hacer de Spielberg tras las cámaras, logrando una escena trepidante, que sin lugar a dudas merece ocupar un puesto entre las mejores escenas de acción de toda la saga. Vuelven a surgir las referencias a películas anteriores como Tarzán (con poco acierto eso sí) o Cuando Ruge la Marabunda, y a la propia saga. Es el otro aspecto fundamental de la película, su referencialidad. Tras este punto el film encarrila su fase final, siendo un punto quizás fallido es lo sencillo que resulta llegar al final, ya que es cuestión de seguir las instrucciones que da el personaje de Oxley, poseído por la calavera.

David Koepp, guionista del film y de otros del director como La Guerra de los Mundos o las dos entregas primeras de Parque Jurásico, siempre me ha parecido un buen constructor de guiones, pero poco brillante. Poco se puede objetar a la estructura de los mismos, es ejemplar, no permite caídas en el ritmo y suelen apuntar detalles interesantes, además parece trabajar de un modo muy rápido. Lamentablemente, nunca parece que apuntale bien todo lo que ocurre, desperdiciando situaciones o personajes que podrían haber dado más de si. En este caso, el personaje de Irina Spalko, interpretado brillantemente por Blanchett, nunca parece un verdadero villano. Tiene mucha personalidad, gracias al trabajo de la actriz, pero le falta fuerza en sus actos y nunca resulta temible. Este punto y la dependencia(y cierta arbitrariedad) en la resolución del misterio del personaje de John Hurt, dañan un tanto a la película. También, hay quizás un exceso de referencias y autoreferencias. Todos han querido dejar su sello, Spielberg con guiños directos a E.T. y a Encuentros en la Tercera Fase, o George Lucas con los greasers y jóvenes estudiantes de su American Graffiti.

En el apartado de dirección, destacar de nuevo a un Spielberg en plena forma, pasándoselo en grande en algunas escenas y permitióndose homenajes sentidos a los personajes de Henry Jones Sr (Sean Connery) o Marcus Brody (Denholm Elliot). Realmente es la labor del director(y la del actor Harrison Ford) la que consigue llevar esta película a un paso más allá de ser una película de aventuras para pasar el rato. Y eso es lo que la distingue de productos, más frenéticos, más excesivos pero planos como La Búsqueda o La Momia.

En el apartado interpretativo, destacar otra vez la labor de un Harrison Ford excelso en un personaje que se conoce de cabo a rabo. Sabe mantener la esencia del personaje, envejeciéndolo lo necesario para resultar creíble. Del resto, destacar a Shiah Labeof que sale airoso de un personaje difícil y Cate Blanchett, impecable en un personaje lamentablemente poco definido. El resto del reparto cumple lo que puede, como el personaje de Hurt, insuficiente a todas luces para la verdadera valía del actor.

La fotografía de Kaminski ha levantado mucha polémica, por lo artificial que resulta. Han optado por recuperar el color de los cincuenta, una película con mucha saturación del color, alejada del trabajo del gran Douglas Slocombe en ese sentido, aunque muy cercana en otros aspectos y, por supuesto, alejada de la granulosidad y contraluces de los que suele hacer gala el fotógrafo polaco. Es una decisión arriesgada que no ha gustado a mucha gente y que añade el problema de que todo parece en la película más falso, afectando a los efectos especiales que "cantan" más de lo que sería previsible, debido, sobre todo a la tonalidad elegida, más que a una falta de presupuesto. El diseño de producción y vestuario, como no podría ser menos en una producción de estas características resultan ejemplares.

Mención especial para la banda sonora de John Williams, capaz de recuperar un tono similar al sus trabajos anteriores para la saga desde su proceder compositivo actual, muy diferente en su acercamiento a las escenas de acción, por ejemplo. El Williams actual no genera temas de acción entorno a melodías como antaño sino entorno a ritmos y colores de orquestación, una propuesto mas compleja y menos asequible para el público, pues éstos dejan de ser tarareables y, para mucha gente, implica peor calidad. Pese a quien le pese, el trabajo del compositor es impecable, la música acompaña a la perfección a la imagen en toda la acción, estando en permanente sincronía. Además, no llama la atención sobre si misma salvo en contadas ocasiones, demostrando la humildad del compositor. Incluso se permite la recuperación de temas como el de Henry Jones o el de la relación paterno filial de La Última Cruzada. Nunca abusa del conocidísmo Raiders March y crea unos temas, quizás no retentivos, pero sí muy variables y adecuados para los nuevos personajes y elementos. En resumen, una gran obra, que no está siendo tratada todo lo bien que se merece. Como detalle curioso destacar, además, el uso de un sintetizador "Continuum Fingerboard" en la interpretación del tema de la calavera, un claro guiño a Bernard Herrmann y a su uso del Theremin en los clásicos de la ciencia ficción de los años cincuenta-sesenta.

En resumen, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es lo que se espera de una película con un título así. Un film de aventuras que respeta al espectador, trata con cariño a los personajes y presenta unas grandísimas escenas de acción, a pesar de un guión menos logrado de lo esperado. En ese sentido es la mejor película del género en muchos años. Puestos a comparar con las anteriores el asunto es más difícil. En su espíritu de aventura sin complicaciones se acerca a El Templo Maldito, en su humor familiar a La Última Cruzada, siendo superior a esta última en su dirección (aunque no en guión). Debería verla más veces para ubicarla, pero aun en el caso de que fuera la peor de las cuatro, no desentona en la saga y supone un muy recomendable reencuentro con un héroe que ya es de la familia. Vamos, que si queréis pasar un buen rato de cine sin complicaciones y con respeto al espectador ve a verla sin duda.


PD: SPOILER GORDO (uno más,jeje) El cura que casa a Indy y Marion es un alguien disfrazado, de eso estoy seguro, pero…¿quién es? Yo por los ojos diría que es Spielberg. ¿alguien más se dio cuenta de ese detalle?
Lo mejor: Harrison Ford y la dirección de Spielberg.
Lo peor: El guión de David Koepp y algunos efectos digitales demasiado evidentes.
publicado por José Córdoba el 9 junio, 2008

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