La cinta funciona pese a su excesivo metraje y es una grata sorpresa que renueva y actualiza los cimientos del cine terror más clásico y de serie B, huyendo tanto efectismos como de trucos facilones.

★★★★☆ Muy Buena

La niebla de Stephen King

La niebla de Stephen King: el realizador norteamericano, Frank Darabont, vuelve a adaptar una vez más –y ya van cuatro- al maestro del terror Stephen King, aunque en esta ocasión, y al contrario que en Cadena perpetua o La milla verde, Darabont aborda un relato de terror con toques de thriller sobrenatural y ciencia ficción. La niebla de Stephen King es una más que correcta adaptación cinematográfica al conocido libro de King, que Darabont pudo llevar a cabo, gracias en buena parte a la negativa de Steven Spielberg para que este escribiera el guió para la ya famosa Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. De esta forma, el realizador Frank Darabont regresa una vez más a su inspirador autor del que ha conocido sus mayores glorias profesionales, en una propuesta tremendamente efectiva.

La premisa La niebla de Stephen King es sencilla pero muy sugerente. En un pequeño pueblo de Maine, estalla de repente una violenta tormenta que termina tan bruscamente como comenzó. Después de una fuerte tormenta, los habitantes de un pequeño pueblo observan cómo una extraña neblina desciende de las montañas. Varios de estos ciudadanos acuden a hacer sus compras al supermercado del lugar, viéndose de repente rodeados por tan inesperada bruma. Pronto se percatan de que no se trata de un fenómeno meteorológico normal, sino que tras ese blanco manto se ocultan unos temibles seres a las que habrán de enfrentarse. Con este preciso y directo comienzo (el cual se permite el lujo de incluir un guiño hacia el excepcional largometraje de Carpenter, La cosa) empieza una historia que desembocará en el caos total yo tocando temas como el miedo a lo desconocido y la propia desconfianza humana.

La niebla de Stephen King está concebida como un relato de terror humano más que sobrenatural, pues los mayores miedos que se ven en la pantalla son al propio desmoronamiento moral de las personas, a la desconfianza, al fanatismo religioso y a la presión psicológica en las débiles mentes de los vecinos del pueblo. La invasión sobrenatural y los “bichos” no son más que un ingrediente más en la obra, un acompañamiento y un claro homenaje a los clichés y cintas del género de serie B.  El resultado es un cinta asfixiante, claustrofóbica y muy estimulante; no llega al nivel de sus obras anteriores –ni lo pretende- pero resulta un verdadero acierto hacer una buena película de miedo tocando materiales y temas más complejos.

A modo de reparto coral, la acción en La niebla de Stephen King transcurre principalmente en el típico supermercado de pueblo americano, donde todos los vecinos se conocen y todos desconfían de todos. Se dibuja una paleta de personajes a cada cual más extraño, que si bien al principio todos parecen unidos, al final veremos como la personalidad humana es mucho más compleja que la propia unión.  Es una cinta de terror como las de antaño pero con las técnicas digitales de ahora (aunque no destaquen por su brillantez resolutiva), sin efectismos, sustos fáciles ni incrementos de volumen para ensordecer al público. Como ya he dicho, los monstruos no son más que un telón de fondo y el verdadero terror va calando en los personajes de la cinta, llenos de odio y miedo y que genera una terrible visión del comportamiento humano en situaciones límites, capaz de derrumbar todas las bases de raciocinio y civilización.

Como todo reparto coral que se precie, tendremos todos los arquetipos personificados habidos y por haber (lo cual no siempre es malo), desde el padre-héroe (Thomas Jane ) capaz de hacer frente a la invasión desde la razón, hasta la chica en forma de profesora novata, pasando por el niño (esta vez no es repelente y actúa correctamente frente a la tensión), los soldados yanquis, el mecánico de la América profunda que no se cree nada y hasta una fanática religiosa estupendamente interpretada por Marcia Gay Harden y que se convierte, sin lugar a dudas, en el pilar fundamental de La niebla de Stephen King. Su actuación se merienda al resto del reparto –héroe incluido- y ella solita es capaz de poner al borde la histeria a cualquier espectador. Sorprendente e inconmensurable trabajo el de actriz como perfecta, sobria y hasta elegante fanática religiosa. Del resto no destacaría a nadie más, el padre pasa sin pena ni gloria, la chica –una vez más- hace de mujer florero sin mayor profundidad, y bueno, el niño por lo menos esta vez es salvable y no repelente.

Del apartado técnico de la cinta sobresalen, pero para mal, unos muy pobres efectos digitales y visuales que llegan muy justito con el nivel global mostrado en la cinta. Si están concebidos así para mantener la idea de serie B me parece de lo más acertado. Si por el contrario buscaban deslumbrar o impactar, desgraciadamente no lo ha conseguido. Otro de los puntos negativos que le encuentro a la facturo es el constante abuso de esos zooms aleatorios y sin ningún sentido, así como los interminables fundidos negros que echan por tierra todo el trabajo realizado, pecando incluso de tener ciertas similitudes de telefilme. La fotografía, oscura y sobria, correcta sin más.

En resumen, La niebla de Stephen King es una grata sorpresa que renueva y actualiza los cimientos del cine terror más clásico y de serie B, huyendo de efectismos y trucos facilones. Peca de excesivo metraje en una obra que se podía haber finiquitado en 90 minutos, pero lo compensa con ese desgarrador y desalentador final que pocas veces vemos en la pantalla grande. Se abandonan los cánones del happy end y asistimos a un desesperanzador desenlace irónico y de lo más vengativo. Puntuación: 7,5 sobre 10.

Lo mejor: La interpretación de Marcia Gay Harden y ese regustillo a cine de serie B pero del bueno, así como su increible final.
Lo peor: Excesivo metraje que podía haberse resuelto en 90 minutos.
publicado por Jaime Martínez el 9 junio, 2008

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