Es un film que puede herir la sensibilidad no ya por la crudeza de sus imágenes, sino por la espeluznante situación… y por descubrir que fue algo real.

★★★☆☆ Buena

An American Crime

En psicología suele decirse que "cuanto más perfecto es el exterior, peor está el interior". Algo así podría decirse del suceso real que inspiró esta película y otra que aún queda por estrenar "The Girl Next Door", la brutal y despiadada tortura de una joven de 16 años, Sylvia Likens a manos de la mujer divorciada que se ocupó de ella y a la que fue entregada por sus padres, Gertrude Baniszewski; el sistemático escarnio que sufrío la pobre chica la llevó a la muerte, provocando uno de los más escandalosos casos judiciales de Norteamérica, allá por 1965, donde la presunta "sociedad perfecta" intentaba salvaguardar los valores occidentales en Vietnam y otros tantos conflictos donde se satanizaba otros modelos de sociedad. O’Heaver, que habitualmente se había especializado en comedias livianas como "Hechizada" o "Así es el amor", da un giro radical en su trayectoria para intentar remover la conciencia de Estados Unidos, con el controvertido caso.

Cinematográficamente, ha tenido la habilidad de contar con dos grandes actrices, Keener y Page, para sacar partido a los personajes de la torturadora y la niña inocente, pero la evolución dramática del caso resulta algo farragosa: el intento de "explicar" la injustificable y sádica conducta de Baniszewski, así como una serie de recursos algo infantiles para "aliviar" la conciencia de otros personajes que también participaron en la violación y tormento de la pobre niña termina por cargarse "An American Crime", que arranca con fuerza y que logra una tensión argumental notable, pero que termina por deshincharse. El recurso del juicio, intercalado a lo largo de la narración en primera persona de la propia víctima, también resulta imaginativo, pero inapropiado para la sordidez de la historia, que merece figurar en las páginas más negras en la historia de la humanidad, sin concesiones algunas a ninguno de los directos (o indirectos) responsables de esta salvajada que puede dejar sin dormir a más de un espectador.

En serio, es un film que puede herir la sensibilidad no ya por la crudeza de sus imágenes, sino por la espeluznante situación… y por descubrir que fue algo real. A veces pensamos que la realidad tiene muchas aristas, e intentamos justificar la bondad o la maldad. Desgraciadamente, en demasiadas ocasiones no podemos -ni debemos- justificar cosas tan execrables e inhumanas como esta.

Lo mejor: El duelo actoral Page-Keener, memorable.
Lo peor: Lo atroz del argumento, que a veces casi nos obliga a retirar la mirada. Tremendo...
publicado por Federico Casado Reina el 14 junio, 2008

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