Sin duda, frente al mercado internacional, de la Iglesia sube con este film un peldaño en su carrera como director, pero cabe preguntarse dónde podría rastrearse en esta propuesta la mirada del director español.

★★★☆☆ Buena

Los Crímenes de Oxford

Los crímenes de Oxford, primera producción en inglés de Álex de la Iglesia, es también a su modo, un salto al cine de misterio puro, en el subrubro conocido como “whodunit” (o “quién lo hizo”, el cual se dedica a mostrar la investigación tendiente a resolver la identidad del asesino), popularizado en la literatura por las obras de Agatha Christie, hoy un subgénero poco transitado, tanto en la literatura como en el cine. De la Iglesia adapta Crímenes imperceptibles, la aclamada novela del argentino Guillermo Martínez, un escritor que reconoce su predilección por el universo de las matemáticas, a la manera del joven Martin, y cuyas obras hasta la fecha poseen una clara influencia borgiana. Quien esto suscribe, confiesa su gran admiración por el cine de Álex de la Iglesia (películas como Acción mutante, Muertos de risa o Crimen ferpecto me enamoran cada vez que las vuelvo a ver), sin embargo, hay que admitir que el resultado de esta adaptación llega a ser apenas aceptable. El mayor defecto de Los crímenes… radica en su imposibilidad de traducir el debate de ideas matemáticas y filosóficas entre Martin y Arthur Seldom a imágenes.

De la Iglesia comete el peor pecado de esta clase de policiales, resuelve prácticamente todo en los diálogos. Quizás esto clarifica la imposibilidad de adaptar la naturaleza de la novela de Martínez, mucho menos compleja de lo que el propio Martínez intenta mostrarla, pero atada a preceptos y fórmulas cuyo único anclaje posible parecería ser en palabras. Sin duda, frente al mercado internacional, de la Iglesia sube con este film un peldaño en su carrera como director, pero cabe preguntarse dónde podría rastrearse en esta propuesta la mirada del director español. De la Iglesia aclara en muchas entrevistas que está habituado a una visión paródica de los géneros, pero con Los crímenes de Oxford se ha propuesto tomarse el género en serio. La diferencia se nota, pero de la Iglesia, lejos de traducir su mirada a una propuesta ajena a cualquier tono cómico, se esconde completamente detrás de la película y solo muestra su ya comprobado oficio como director. Lo que queda es una película interesante, algo entretenida, pero estéril, ajena a las exacerbaciones propias del director en sus anteriores películas (estas se reducen aquí a la excesivamente sobreactuada actuación de Burn Gorman y a un por momentos desaforadísimo John Hurt). Salvo algunas escenas medianamente graciosas, como aquella en la que Martin empieza a ver que la policía sospecha de él, el único momento verdaderamente carnal, ajeno a la frialdad que se teje entre las reglas y fórmulas de Martin y el profesor Seldom, se encuentra en la preciosa figura de Leonor Watling. Seguramente, en sus breves pero contundentes desnudos haya más de Álex de la Iglesia que en todo el resto de la película, aunque en sí recuerden más al cine de Bigas Luna que a su propia filmografía.

publicado por Leo A.Senderovsky el 24 junio, 2008

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