Buena película, y mejor debut, sobre la tragedia de un hombre de clase media alta y donde la estrella es su guión.

★★★☆☆ Buena

Los Cronocrímenes

Podríamos decir que Nacho Vigalondo goza de muy buena prensa. Por su ingenio, su blog, su participación en cortometrajes de otros colegas de profesión o su nominación al oscar al mejor corto por 7:35 de la mañana.

Su debut en el largometraje con Los cronocrímenes también viene precedido de una cierta expectación: United Artists, la productora de Tom Cruise, se ha hecho con los derechos para realizar el correspondiente remake; y ha sido premiada en festivales internacionales como Austin (Texas), Filadelfia o Amsterdam.

A todo ello hay que sumarle el convertirse en un pequeño título de culto antes incluso que llegara a las pantallas, por los galardones, por algunas de las entusiastas críticas obtenidas en su exhibición en los certámenes especializados; y porque el género de ciencia-ficción no es que precisamente abunde en la cinematografía española.

Puede resultar tan fácil caer tanto en la tentación de elogiar desmesuradamente esta ópera prima de Vigalondo, como sembrar la decepción ante una película que no contiene ni espectacularidad ni efectos visuales, elementos técnicos casi siempre asociados (o esperados) a este tipo de propuestas.

La paradoja de viajes temporales que nos presenta se basa en una concepción totalmente minimalista. 3 únicos escenarios: una casa, un bosque y una mansión con laboratorio en una colina. Sólo 4 personajes (5 si contamos al conductor de un camión, al que no l veremos ni la cara). De modo que resulta también fácil de adivinar que Los cronocrímenes funcionará a medida que así lo haga su guión y su puesta en escena.

En cuanto a su guión, una suerte de Atrapado en el tiempo, accidental y voluntario, donde la rutina diaria se ve sustituída por la imperiosa necesidad de salir de un embrollo tras otro;  es difícil que ni siquiera aquellos aficionados a desmenuzar toda la trama hasta que no quede ningún cabo suelto, para certificar coherencias e incongruencias, logren hallar algun error en su preciso mecanismo de relojería, tan perfecto que podría dar cuerda al reloj que ilustra su cartel. Eso sí, el intentar desentrañar como demonios se origina todo es como adentrarse en un bucle infinito espacio-temporal capaz de provocar vértigo.

Sin embargo, en su puesta en escena no hay trazos de una especial genialidad. Pero al menos se mantiene fiel, y coherente, con su austeridad y minimalismo. Funciona precisamente por la simpleza al trasladar el guión a las imágenes.

Por lo que se refiere a los actores, sorprende la interpretación de un sobrio Karra Elejalde, en un papel dramático alejado de sus habituales registros cómicos. Nacho Vigalondo, también actor, suple con pasión sus limitaciones interpretativas; y Bárbara Goenaga cumple en un rol en el que tampoco no tiene demasiado que decir.

En definitiva, buena película, y mejor debut, sobre la tragedia de un hombre de clase media alta donde la estrella, cabe repetirlo, es su guión, y que agradará si no se espera de ella toda la parafernalia habitual en el género y más allá de lo que pueda sugerir su engañoso título.

publicado por Carles el 1 julio, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.