muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una supuesta delicatessen estropeada por su sobredosis de azúcar, que deja un sabor agridulce en nuestro paladar fílmico. Peter, tendrás que redimirte con la próxima.

★★★☆☆ Buena

Desde mi cielo

En el momento de plasmar  esta opinión personal sobre Desde mi Cielo (The Lovely Bones), dirigida por el afamado Peter Jackson, todavía no he tenido ocasión de leer la novela homónima de Alice Sebold en la que está basada. Por tanto, y careciendo de los elementos de valor necesarios para analizar la última película del director neozelandés comparándola con su equivalente literario,  me ceñiré por completo al ejercicio cinematográfico que el film supone, dejando de lado si es o no fiel en mayor o menor medida con la historia plasmada en papel.

 

 

Peter Jackson plasma con su particular imaginería la historia de Susie Salmon, una niña de catorce años de edad que es violada y asesinada por un vecino de su familia en 1973 y que, desde un lugar onírico (su propio cielo particular construido a base de recuerdos terrenales) contempla cómo la vida de su familia continúa y sus seres queridos luchan por sobreponerse al terrible hecho, a la vez que su asesino sigue con su vida con total impunidad. Tranquilos porque no hay ningún spoiler: este es el argumento con las pinceladas básicas que se nos dan justo al comienzo de la película. En esta nueva película Jackson deja de lado la épica que inundaba su trilogía de El Señor de los Anillos, pero no así la fantasía y el uso de las imágenes digitales para recrear mundos que sólo parecían poder existir en la mente y la imaginación del ser humano, una fantasía  visual a la que sí recurre en grandes dosis en esta historia y que, en ocasiones, chirría entre el drama y los sentimientos desgarradores que la historia trata de transmitir.

 

 

Y es que Peter Jackson gusta de transmitir más con la fuerza de lo visual, y hace suya la máxima de "una imagen vale más que mil palabras", quizás en exceso en el film que nos ocupa, con una sobredosis de apabullantes imágenes edulcoradas y creadas por CGI que no hacen sino imprimirle un espeso velo de cursilería surrealista a ese mundo desde el que Susie nos cuenta la historia. Una verdadera pena, ya que Desde mi Cielo es un prisma con numerosas caras, entre las que destaca el thriller policíaco, el drama familiar, el terror más realista que nos acecha a la vuelta de la esquina…Pero todas acaban sucumbiendo ante ese en exceso dulcificado universo de color que, sinceramente,  resta posibilidades, emoción y dramatismo a una historia terrible. Los que han leido la novela perciben aún más esa dulcificación de la historia en ciertos aspectos, bien omitidos, bien rebajados, un recurso que el propio Jackson justificó en su día como una especie de reajuste para que la película fuera apta para todos los públicos.

 

 

Por suerte, The Lovely Bones cuenta con ciertos aspectos a su favor, y la protagonista, Saoirse Ronan, es uno de ellos. La joven actriz cautiva al espectador con una mirada luminosa y expresiva hasta límites insospechados, de la mano de su sobrado talento interpretativo, llenando la pantalla de frescura juvenil e inocencia, justo lo que un personaje así, que ve cercenada su vida a tan corta edad con tantas experiencias por delante, necesitaba para resultar creible. Susie Salmon es la personificación de la inocencia destruida, y la joven Ronan lo consigue por completo. Como contrapunto, Stanley Tucci se mete en la piel del despreciable vecino y asesino de la joven, un psicópata violador que acapara gran parte de las escenas cuando el suspense hace acto de aparición, y resuelve sus apariciones con una brillante caracterización a base de kilos de más, una sordidez perturbadora, y una interpretación basada en la cercanía y cotidianeidad del mal. Peter Jackson catapulta este personaje otorgándole todo el protagonismo cuando la historia discurre por los derroteros del thriller, con planos cerrados y angulosos de esos que abundan en la obra del director neozelandés. Tambien las  magníficas secuencias del refugio subterráneo y la intromisión en casa de Harvey/Tucci son un claro ejemplo de la importancia que el director otorga a la intriga y el suspense. 

 

 

Del resto del reparto, poco más que contar. Rachel Weisz esboza un personaje que podía haber dado mucho más de sí pero al que, incomprensiblemente, se le recorta su presencia en pantalla de una forma bastante incongruente, y Mark Wahlberg aparece, una vez más, errático y confundido, como suele ser habitual  en él, y que me perdonen sus defensores y admiradores, pero es que últimamente está dando una de cal y muchas de arena. Todos, salvo Tucci y Ronan parecen anonadados e incapaces de rayar a gran altura ante la apabullante y recargada amalgama de simbología celestial almibarada que oprime al film en general, y que impide que el metraje fluya de manera natural.

 

 

Sinceramente, esperaba un poco más de Peter Jackson, un director que suele dejar una impronta característica en sus películas y que en The Lovely Bones se diluye entre tanta nube, bosques de fábula y elementos celestiales que recargan la atmósfera en exceso. Una irregular muestra de su talento, montaña rusa de sensaciones que nos transporta sin previo aviso del suspense más logrado y conseguido a la cursilería más ñoña e inverosimil, pasando por un correcto pero rebajado drama familiar propio del cine de sobremesa. Una supuesta delicatessen estropeada por su sobredosis de azúcar, que deja un sabor agridulce en nuestro paladar fílmico. Peter, tendrás que redimirte con la próxima.
Lo mejor: Saoirse Ronan y Stanley Tucci; Peter Jackson maneja bien las escenas de suspense.
Lo peor: Su excesivo endulzamiento y la supresión de los aspectos sórdidos de la historia, en pos de que el plato sea apto para todos los públicos.
publicado por Diego Oliver el 4 marzo, 2010

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