muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una de “”gansters”” que promete demasiado

★★★☆☆ Buena

Enemigos Públicos

No recomendaría “Public Enemies” a cualquiera, aunque sea una buena película; la primera del año con cierto regusto a Óscar. Le sobran ingredientes para seducir a la crítica: un reconocido y respetado director (Michael Mann), un reparto de lujo (Johnny Depp, Christian Bale y Marion Cotillard), una cuidada banda sonora y un guión con momentos memorables. Sin embargo, el filme sobre la historia del gánster John Dillinger requiere de un espectador paciente que disfrute con la dramatización de las secuencias, planos largos y silencios sostenidos que derivan en un excesivo metraje. “Public Enemies” es una película de mafiosos pero ni tiene la atmósfera de “The Godfather” ni el ritmo de “The Untouchables”. Es una película de un ladrón de bancos en la que lo de menos son los atracos, que se limitan a unos cuantos minutos de acción sin introducción previa, sin preparativos. Es una película sobre los inicios del FBI, aunque la organización está tan en pañales que no se le puede exigir una de esas investigaciones cinematográficas a las que Hollywood nos tiene acostumbrado.

“Public Enemies” es un relato determinista, pegado a la realidad de unos hechos que ocurrieron entre 1933 y 1934 en EEUU, que acerca a la audiencia al personaje de un Dillinger desafiante y seguro de sí mismo, sin miedo a morir pero que respetaba la vida. Un gánster que se aprovechó de las deficiencias del sistema, las nuevas armas de la época y el abaratamiento de los nuevos automóviles para robar a los bancos que produjeron la crisis financiera de 1929 y sumieron a EEUU en la Gran Depresión; aquélla que tanto recuerda a la situación económica que vivimos en la actualidad.

Que los fans de Mann no esperen un duelo de protagonistas como en “Heat”, ni el suspense de “Collateral” o “The Insider”. Salvando las distancias, el filme tiene un poso más parecido a “Ali” que a “Miami Vice”. Es una cinta sobre Depp y su capacidad para controlar sus instintos interpretativos y constreñirlos en un moderadamente trastornado Dillinger; posiblemente uno de los personajes más “normales” en la carrera del actor, según él mismo admitió en la presentación de la película.

Depp está bien como “robin hood” del hampa, sin llegar a la excelencia, aunque regala un par de momentos memorables. Su contundente discurso para conquistar a la chica (Cotillard) y un final sin diálogo en el que su mirada lo dice todo.

Bale, sin embargo, decepciona un poco. Los seguidores de las últimas producciones de este actor se quedarán con las ganas de ver al intérprete de Batman y Terminator desarrollando un trabajo que se prestaba a mayores matices y que se queda en un policía aprendiz de Harry “el sucio” sin vida privada, de insensibilidad forzada y difícil identificación por parte del espectador. Posiblemente Bale se limitió a ceñirse al guión de su personaje, pero hubiera sido deseable una mayor inmersión en Melvin Purvis, sobre todo porque su caza de Dillinger acabó empujándole al suicidio (no es un spoiler, el dato está en los libros de historia), algo difícil de justificar por lo que se ve en la película.

Destaca y se agradece la aportación de Cotillard, sin duda el corazón y la candidez amarga del filme. Suya fueron las principales emociones, suya el necesario toque femenino en una cinta con demasiados tipos duros y suya una escena final de esas que gustan a los amantes de los clásicos. A mi juicio Cotillard está de nuevo a una gran altura y no sería de extrañar que su trabajo tuviese el reconocimiento de la industria del cine.


La película se rodó en alta definición y no en cine por expreso deseo de Mann, que quería dar una estética visual contemporánea a la historia para que el espectador sientiese que estaba viviendo una experiencia de los años 30 y no viendo un filme de la época. Los puristas echarán de menos el toque granulado de la película de toda la vida, si bien eso no daña la narración. Los más inquietos podrán sentir que la historia se alarga sin sentido, pero quien pague por ver “Public Enemies” podrá estar tranquilo de que no tirará su dinero a la basura.

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Lo mejor: Marion Cotillard, su interpretación resulta refrescante y emotiva en un mundo de tipos duros. No me extrañaría que la actriz lograse una nominación como secundaria.
Lo peor: El metraje y el ritmo lento que puede hacer muy pesada la película. Christian Bale resulta más opaco que nunca, casi robótico, con un personaje poco expresivo.
publicado por El Plumilla el 10 julio, 2009

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