Puede resultar fascinante, o totalmente irritante en más de alguna ocasión, pero la maestría visual de Chan-wook nunca abandona ninguno de sus encuadres.

★★★☆☆ Buena

Soy un cyborg

Curiosísima película (mantenerse lejos los amantes de los tópicos y personajes trillados). Posee una argumentos geniales a su favor, pero también impedimentos que son un un escollo insuperable para elevarla a la obra maestra que podría haber sido.

Su fotografía es tan original como exquisita, con un sentido del color apabullante, y contiene ideas extraordinarias en cuanto a contenido. Pero a la vez es desmesurada (demasiado esta vez), alargando situaciones innecesariamente, insertando secuencias que podrían haberse suprimido perfectamente o conduciéndonos hasta un final totalmente anticlimático, con la sensación incluida que ésto no va a terminar nunca.

Un desequilibrio que tal vez esté en sintonía con sus protagonistas, encerrados en un manicomio, y que juguetea llevándonos del drama a la comedia, de lo romántico a lo fantástico, de la ciencia-ficción al cuento tradicional, y sin abandonar nuncan los parámetros de lo excéntrico.

El cine asiático se caracteriza por ser extremo, sorprendente, sí. Sin embargo unos buenos ajustes y tijeretazos lo he habrían ido nada mal a esta peculiarísima historia de amor entre una muchacha (Lim Soo-jung) que cree ser una cyborg y un joven (Jung Ji-hoon) con el rostro siempre oculto tras una máscara.

Ella en su peculiar condición de "máquina" necesita alimentarse a base de pilas y baterías, y la iluminación de las uñas de los píes le indican si está "recargada" o no. Él piensa que por medio de las manos puede adquirir las habilidades de las otras personas. Y de este modo, los dos, vivirán su particular love story en un centro psiquiátrico rodeado de otros no menos peculiares personajes afectados de otros desórdenes mentales. Y una protagonista, Lim Soo-jung, que llegó a pesar menos de 40 kilos para su anoréxico personaje.

¿Una visión de la alienación en nuestra sociedad? ¿Estamos creando un mundo demasiado supeditado a la tecnología? Como ha dicho Park Chan-wook, simplemente un cuento, donde a pesar de algunos momentos violentos, es la clase de película que podrían ver sus hijos pequeños pese a alguna secuencia violenta.

Puede resultar fascinante, o totalmente irritante en más de alguna ocasión, pero la maestría visual de Chan-wook nunca abandona ninguno de sus encuadres.

Especialmente memorable es el plano general  en que nos muestra a su protagonista en el jardín y disparando a los de "la bata blanca" (los médicos) por tenerla recluida. Una delicia visual excelentemente fotografiada y coreografiada en la lejanía,  dotada de una interesantísima textura de videojuego.

publicado por Carles el 30 julio, 2008

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