Una de las primeras películas de terror de la Hammer, donde mezcló con acierto comercial el terror, la violencia y el sexo. Ingrid Pitt, la protagonista, pasó a la historia del Séptimo Arte, en el capítulo del cine de terror inglés.

★★☆☆☆ Mediocre

La condesa Drácula (Countess Dracula)

"La Condesa Barthory ha enviduado recientemente y para el día de la herencia hace venir a todos sus allegados, incluido el apuesto hijo del mejor amigo de su difunto marido. A este, al hijo del general amigo le deja todos sus establos, más que a su mano derecha, que siempre ha deseado a la condesa.
Están a la espera de la bella hija de la condesa, una joven bellísima, que hace tiempo fue a estudiar fuera.
Un día, por casualidad, la condesa descubre que la sangre de las jóvenes le hacen parecer joven y guapa, le quitan las arrugas y el cuerpo se vuelve muy deseable. Se hará pasar por su hija, a quien ordena raptar y esconder en una cabaña en medio del bosque, y seducir al hijo del general, haciéndose pasar por su propia hija.
Todo va bien, pero los efectos apenas duran dos días, por lo que la condesa debe bañarse en más sangre".

Una de las primeras películas de terror de la Hammer, donde mezcló con acierto comercial el terror, la violencia y el sexo.
Ingrid Pitt, la protagonista, pasó a la historia del Séptimo Arte, en el capítulo del cine de terror inglés de principios de los setenta, con este film, a pesar de ser una actriz francamente mediocre. Pero indudablemente tenía otros méritos.
La película, que consiguió un éxito sin precedentes e inauguró dicha clase de films de terror, no es nada del otro jueves, vista más de treinta años después.
Su primera media hora es francamente pobre, sin ritmo y con un maquillaje de Pitt que canta más que Plácido Domingo. Se nota demasiado los implantes que se le han colocado en el rostro, por lo que no sé si realmente lo hicieron a propósito o es que simplemente en aquellos tiempos era la vanguardia en dicho menester y ahora han quedado ajados y bastante ridículos.
Por lo demás, poco a poco, y a medida que siguen los minutos, la peli va mejorando, hasta llegar a ser fácil de ver y más fácil de olvidar, pese a las pechugas de las bonitas actrices que salen en la peli y a la presencia de Lesley Anne-Down, con su precioso rostro
Pero el clímax no es muy allá y las escenas están rodadas de forma bastante convencional por Sasdy, un director que no le llegó ni a la suela de los zapatos a Terence Fisher ni siquiera a Roy Ward Baker.
Su parte final, de nuevo, bastante desangelado.
En resumidas cuentas, una película que, por supuesto, no da ningún miedo, pero es que además, pese a su fama, resulta olvidable por la falta de imaginación. No obstante, hay un par de elipsis conseguidas y dos momentos en los que se nota la buena labor de montaje, como cuando la condesa asesina a una integrante de un circo ambulante y a continuación se la ve a lomos de un bonito caballo, preciosa y radiante.

Lo mejor: La belleza y lozanía de las muchachas. Algunas elipsis.
Lo peor: No ha envejecido bien, más bien mal.
publicado por Iñaki Bilbao el 3 agosto, 2008

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