Trepidante, poderosa, inteligente, respetuosa con el material de origen, capaz de plantear reflexiones sobre el mundo en que vivimos. Así son las grandes películas, sean de superhéroes, musicales o dramas victorianos. Así es ‘The Dark Knight’.

★★★★★ Excelente

El caballero oscuro (The Dark Knight)

"La gente puede oponerse a tí, pero cuando se den cuenta de que puedes dañarles, se unirán a tu bando".

La frase corresponde a una joven Condoleezza Rice, aún profesora en Stanford y seguramente referida a su visión de la política exterior. Corrían los últimos tiempos de la Guerra Fría, y el inminente colapso de la URSS apuntaba a una nueva era de hegemonía absoluta de los Estados Unidos. El gran enemigo estaba a punto de ser aniquilado, y sólo un loco podría plantarse frente a la ley del más fuerte. Diez años más tarde se produjo el ataque terrorista que cambió el mundo y toda la política de exteriores y defensa norteamericana.

‘The Dark Knight’, la obra que continúa (y parece que cierra) el acercamiento de Christopher Nolan al universo de Batman, se abre con una premisa muy similar: en Gotham, la ley está respaldada por Batman, un vigilante enmascarado que ha conseguido acorralar a toda la mafia de la ciudad. La aparición de Harvey Dent, un brillante fiscal decidido a encerrar a todos los grandes criminales, hace que éstos tomen una decisión desesperada: recurrir al Joker, un asesino grotesco, anárquico y fuera de control. Batman tendrá que ir mucho más allá para combatir a alguien cuya motivación es ver el mundo arder.

Los hermanos Nolan aciertan, y de qué manera, al plantear la nueva película sobre el héroe oscuro de Gotham. Si en la primera parte encontrábamos a un Bruce Wayne luchando contra sus propios miedos e impulsos, ahora encontramos al justiciero (de nuevo Christian Bale, sobrio y sin fisuras) convencido de sus actos, y con un código moral inquebrantable, pero consciente de que un vengador fuera de la ley no puede ser la inspiración de una ciudad en la lucha contra el crimen. A su lado están el fiscal Harvey Dent, nuevo paladín anticorrupción (carismático Aaron Eckhart); el teniente Gordon, quizá el verdadero héroe de carne y hueso de Gotham (de nuevo encarnado magistralmente por Gary Oldman); Alfred Pennyworth, la inspiración detrás del hombre murciélago (Michael Caine, de nuevo robando escenas a diestro y siniestro); Lucius Fox, la voz de la conciencia particular de Wayne (Morgan Freeman, en pequeñas dosis pero con momentos para el recuerdo); y Rachel Dawes, el gran amor imposible de Batman (en esta ocasión es el turno de una correcta Maggie Gylenhaal para aprovechar el poquísimo espacio que Nolan dedica a sus personajes femeninos).

Con tal nómina de aliados, era de esperar que el lado de los villanos fuera realmente brillante. Y aunque Eckhart le da un aire trágico muy acertado a Dos Caras y Eric Roberts compone a un digno Salvatore Maroni, hay que descubrirse ante la recreación del Joker por parte de Heath Ledger. Su voz, sus gestos, su forma de caminar o de pelear… El arrollador trabajo del difunto actor australiano, potenciado por una inteligentísima revisión del personaje por parte de los guionistas, se encarga de dotar a ‘The Dark Knight’ de una profundidad y una riqueza de la que carecen muchas pretendidas "películas serias".

En el plano técnico, para colmo, todo es brillantez y espectacularidad. Nolan consigue escenas de gran impacto, e imprime un ritmo vertiginoso durante los casi 150 minutos de duración, tanto que a veces las subtramas quedan resueltas de un modo algo apresurado (y esto es lo más negativo de la película). El diseño de producción se inclina por el realismo, y Gotham parece una ciudad americana más. Esto ayuda a que las reflexiones sobre el rol de la justicia en el mundo actual lleguen al espectador con claridad. Gotham es Chicago, o USA, o el mundo occidental.

Si hay algún pero al enorme film de Nolan sería la densidad de sus tramas, que unidas a la acción incesante y a los 150 minutos de metraje pueden resultar un plato difícil de digerir. Quizá le habría venido bien a la saga dos películas diferenciadas. El resultado, si embargo, es tan brillante que uno prefiere que las cosas se hayan dado de esta forma.

Trepidante, poderosa, inteligente, respetuosa con el material de origen, capaz de plantear reflexiones sobre el mundo en que vivimos. Así son las grandes películas, sean de superhéroes, musicales o dramas victorianos. Así es ‘The Dark Knight’. Un 9’5.
Lo mejor: El impresionante trabajo actoral, encabezado por un inmenso Heath Ledger. El tono, el ritmo y el talento desplegado por Nolan y su equipo. Los acertados paralelismos con la situación política actual.
Lo peor: 150 minutos tan densos merecen más de un visionado.
publicado por Plissken el 6 agosto, 2008

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