Los Girasoles Ciegos es una película valiente que se decide a abordar sin miedos ni complejos un tema espinoso, pero que no sabe cristalizar sus buenas intenciones.

★★★☆☆ Buena

Los Girasoles Ciegos

Por encima de cualquier otra consideración, Los Girasoles Ciegos siempre será recordada por haber sido el último guión escrito por el genial Rafael Azcona. Puede que también sea recordada como un nuevo signo de la madurez del cine y de la sociedad española, un nuevo paso adelante para poder tratar sin miedos ni prejuicios historias de la Guerra Civil y la dictadura. Que a pesar del dicho popular de “otra película de la Guerra Civil”, el cine ha hecho muy pocas aproximaciones veraces a esa etapa tan oscura de nuestra historia.

Dicho esto, hay que admitir que Los Girasoles Ciegos no es ni mucho menos el mejor exponente de este tipo de cine. Sin ir muy lejos, la misma La Lengua de las Mariposas de Cuerda, o la extraordinaria Las 13 Rosas de Martínez-Lázaro del año pasado, son netamente muy superiores. No es tampoco el mejor trabajo de Azcona, aunque al tratarse de la adaptación de una novela no se le puede achacar todos los males del guión y la historia. La película tarda mucho en arrancar y Cuerda se demora excesivamente en la presentación de los personajes -con unas pocas pinceladas habría bastado-. El auténtico detonante de la trama no surge hasta los cuarenta minutos, lo que da una buena impresión de la falta de ritmo del film. No obstante, la película ofrece al espectador elementos tan interesantes como un certero análisis de la gran hipocresía de la jerarquía eclesiástica en todo lo referente al conflicto. En ese sentido, especialmente brillante es la secuencia inicial entre Raúl Arévalo -que se adueña completamente de la película- y un portentoso José Ángel Egido. Maribel Verdú se esfuerza en realizar una interpretación que muestre todo el dolor contenido de su personaje, pero el resultado es una actuación carente de fuerza. Algo de lo que adolece también el trabajo de Javier Cámara, que se limita a figurar en escena.

Los Girasoles Ciegos es una película valiente que se decide a abordar sin miedos ni complejos un tema espinoso, pero que no sabe cristalizar sus buenas intenciones. Con la excepción de La Lengua de las Mariposas, José Luis Cuerda es mejor director de comedia que de drama.

Imágenes cortesía de Alta Films

Lo mejor: La escena inicial entre Raúl Arévalo y José Ángel Egido.
Lo peor: Tarda en arrancar y se apresura al final.
publicado por Francisco Bellón el 28 agosto, 2008

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