Si Tom Cruise fuera capaz de hacer la mitad de muecas que Wall·e tendría un rosario de premios Oscar adornando su chimenea.

★★★★☆ Muy Buena

Wall-E

Pixar vuelve a hacerlo. Parecía que el listón con Monstruos S.A. estaba muy alto y ahora con Wall·e, si no lo han superado, al menos se han quedado muy cerca. Durante un año han dosificado avances de la película en la que podíamos conocer al robot protagonista. Aunque con esto iban enganchando a los espectadores, lo cierto es que también está el riesgo de acabar con la sorpresa. Sin embargo, esto no ocurre. Los primeros quince minutos son una auténtica maravilla. La presentación de Wall·e es una sorpresa continua, porque no parece posible que un robot tenga la expresividad que podemos ver en pantalla. Quince minutos es lo único que necesitan la gente de Pixar para meterse en el bolsillo a los espectadores.

Una vez presentado el juguete, ahora sólo queda rodearlo de algunos personajes secundarios y aderezarlo con una buena historia. Y es aquí donde está el talón de Aquiles de Wall·e porque, aunque la trama es más interesante que la media, la segunda parte de la película hace algo de agua y hay muchos minutos de tortazos y carreras, que casi parecen niveles de un videojuego y se dirian pensadas para el público más infantil. El argumento se simplifica al máximo y, aunque los guiños y los mensajes entre líneas están ahí, no tienen la magia del primer tramo de la cinta. Tras medía película sin palabras, en la soledad de una Tierra devastada, de pronto ocurren muchas cosas, muy rápido y de forma muy estridente. Es como si el fantasma de Disney hubiera dado un golpe en la mesa, rompiendo todo lo que estaba en marcha.

En cambio, los secundarios que acompañan a Wall·e son un completo acierto, aunque sólo Eva tiene un papel realmente destacado. Estamos muy lejos de Sully y Wachowski, pero es admirable como un puñado de animaciones por ordenador, con las limitaciones impuestas por los propios presonajes, son capaces de transmitir tantas emociones distintas. Es imposible no sentir empatía con el pequeño robot y los espectadores ensayan caras como las que se ponen cuando vemos un cachorrito. Si Tom Cruise fuera capaz de hacer la mitad de muecas que Wall·e tendría un rosario de premios Oscar adornando su chimenea.

En resumen, una película con una historia interesante que, aunque flojea al final, no desmerece la habilidad de la gente de Pixar para llenar de vida sus creaciones por ordenador. No creo que sea como para nominarla a la mejor película del año, tal como se está rumoreando, aunque si la pondría en una lista no demasiado grande con lo mejor que hemos visto en cines en 2008.

Lo mejor: Los primeros quince minutos que sirven como presentación del personaje. La expresividad de Wall·e y Eva.
Lo peor: Si la peli entera hubiera sido sin palabras, hubiéramos estado ante una verdadera obra de arte. No se si por exigencias de Disney o por falta de ideas, no ha sido así. La segunda mitad de la película es bastante infantil.

publicado por Taliesin el 3 septiembre, 2008
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