Un largometraje imprescindible en la filmografía de Becker y uno de los destacables del cine galo de todos los tiempos.

★★★★★ Excelente

París, bajos fondos

Con París bajos fondos Jacques Becker consigue su obra mayor justo antes del comienzo de la "Nouvelle Vague" y con los últimos coletazos del llamado Realismo Poético. El "Casco de oro", traducido literalmente, se refiere a la melena rubia de Simone Signoret, eje central de esta excelente película con la que se consagra definitivamente.

Hay muchas razones por las que esta cinta puede ser una de las favoritas de cualquier cinéfilo, entre ellas se pueden destacar las siguientes:

-El perfecto retrato de un París popular de finales de siglo XIX, de sus verbenas, de los paseos en bote, de los bailes, de sus calles y de sus gentes en definitiva.

-La trama en sí, basada en un hecho real. Con un ritmo adecuado Jacques Becker mantiene enganchado al espectador en todo momento gracias a una tensión siempre en aumento hasta el final: Un obrero (Serge Reggiani) se enamora de una prostituta (Simone Signoret) y se pelea con su chulo al que mata. Todo por obra del jefe de una banda de delincuentes que también pretende los favores de la mujer. A partir de aquí se suceden engaños, arrestos y huidas hasta una brillante resolución final que es casi lo mejor de la película y posiblemente por lo que ha pasado a ser legendaria. Para no perjudicar a quien no la haya visto, solo diré que el plano final es uno de los más emotivos del cine francés y me atrevería a decir que del cine mundial.

-Por último también destacan las interpretaciones de los actores. Como ya he dicho la guapísima Simone Signoret hace uno de los papeles de su vida, Becker que sabía de su belleza y del estado de gracia en el que se encontraba nos regala los mejores primeros planos de Simone Signoret en su larga carrera como actriz. Pero su oponente, Reggiani, no le va a la zaga. Fuertemente desdramatizado consigue convencernos de que esconde un turbio pasado, de que es leal a sus amigos y de que, finalmente nada tiene que perder, en todo caso ganar, con tal de estar unos segundos con su "casco de oro". Segundos que Becker nos ofrece con una brillante secuencia bucólica donde la pareja de enamorados disfrutan mirándose y amándose ajenos a la conspiración que se avecina.

En definitiva un largometraje imprescindible en la filmografía de Becker y uno de los destacables del cine galo de todos los tiempos.
publicado por Ethan el 13 septiembre, 2008

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