muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una tierna e inteligente película, plagada de diálogos llenos de buena literatura, con un personaje que simpatiza de lleno con el espectador, consiguiendo una frescura y una naturalidad encomiables

★★★★★ Excelente

El amante del amor

Elprimerhombre ha vuelto a sonreír y a disfrutar con El amante del amor (mucho mejor El hombre que amaba a las mujeres, el título original), de François Truffaut, una delicia de película que es de las menos conocidas de este autor.

Empezando con el entierro del protagonista, Bertrand (Charles Denner), al que curiosamente sólo van mujeres, la historia es la de un hombre que no puede evitar sentirse atraído por ellas, siendo este el mayor de sus vicios. Mirando detenidamente sus piernas, siempre observa con cierto disimulo la cadencia de sus pasos e intenta por todos los medios conseguir relacionarse con las que le interesa, logrando casi siempre su objetivo. Relatada la historia con el personaje de la editora de la autobiografía que escribe Bertrand, con el mismo título que el original, la película tiene momentos de verdadera fluidez narrativa, como toda la secuencia en la que se pone a mecanografiar, explayándose en los sentimientos que le producen las mujeres en general, produciéndose una secuencia difícil de olvidar.

Esta película es un homenaje a las mujeres, al cine, a la literatura, a los sentimientos. Es un obsequio para la vista y el oído y una sorpresa difícil de olvidar. Déjense llevar por las palabras de Bertrand y de sus queridas mujeres ya que les provocarán un cúmulo de buenas sensaciones. El gran Bertrand, protagonizado por un gracioso Charles Denner, es un tipo que parece resultón para las mujeres, cuya gracia radica en su manera de ser y de tratarlas.

Considerado como uno de los fundadores del movimiento denominado Nouvelle Vague, François Truffaut empezó como crítico publicando en varias revistas, como Cahiers du Cinéma, allá por 1953. En 1956 fue ayudante de dirección de Roberto Rossellini y ya en 1958 consiguió captar la atención de crítica y público con Los cuatrocientos golpes, una película cuyo éxito sirvió para presentar el nuevo movimiento que se estaba formando en Francia. Su amor por el celuloide es obvio al haber escrito libros sobre Hitchcock y otros autores, y sobre el cine en general, como los artículos reunidos en El placer de la mirada.

Aunque cinematográficamente no sea perfecta, con algunos planos resueltos de manera tosca, sin ser un alarde de dirección, este film es una auténtica maravilla en cuanto a sus diálogos interesantes y su personaje central tan bien construido. Hay escenas en los que los planos contra planos entre él y las mujeres son de una profundidad exquisita. El personaje de la mujer que le despierta por teléfono cada mañana (a la que por eso él le llama Aurora) es espléndido, siendo su mejor escena en la que ella le despierta a las tres de la madrugada sólo para hablar con él y susurrarle al oído. Es increíble que sólo oyendo su voz el espectador se sienta atraído por ella, por todo lo que le dice, quedándonos estupefactos por lo que acabamos de ver y oír, al igual que Bertrand.

En definitiva, una tierna e inteligente película, plagada de diálogos llenos de buena literatura, con un personaje que simpatiza de lleno con el espectador, consiguiendo una frescura y una naturalidad encomiables.

Un saludo!

Lo mejor: Toda la película
Lo peor: Que no le den la importancia que debería tener
publicado por elprimerhombre el 26 septiembre, 2008

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