una obra maestra que emociona por su valiente puesta en escena, sus actuaciones y por destacar las cosas que nos hacen ser humanos, como la amistad o la guerra

★★★★★ Excelente

El cazador

Elprimerhombre vio hace mucho tiempo El cazador, de Michael Cimino, cuyo recuerdo le era bastante grato aunque creía que su primera parte era un poco lenta, pero revisándola hace poco se ha dado cuenta de su craso error y no sólo se retracta de su primera opinión sino que la incluye entre sus 10 mejores películas de la historia del Cine.

Siendo lo más objetivo posible he de decir que si las grandes obras de arte merecen ser tratadas con gran respeto, El cazador debe ser considerada como tal. Sus casi tres horas de duración me han aportado la vitalidad que hacía tiempo que no sentía en una película, sobre todo por ser tan dura y hermosa, terrible y nostálgica, llena de amor y de dolor, con la amistad como punto de referencia. Sin ir más lejos, el destino de los tres protagonistas de esta emocionante historia llegará a importar y mucho al espectador que se deje involucrar como un servidor. Mike (Robert de Niro), Nick (Christopher Walken, que ganó el Oscar) y Steven (John Savage) son tres trabajadores de una fundición que deciden irse como voluntarios a Vietnam, "para servir con orgullo a su país", pero el terror que van a pasar juntos es absoluto, estando presos a manos de los guerrilleros del Vietcong, con la ruleta rusa como juego habitual entre ellos.

La película está dividida en cuatro partes, con una primera parte más extensiva que las demás en la que vemos a los tres con sus amigos de siempre yéndose de caza y disfrutando del poco tiempo que les queda para estar juntos. También vemos la boda entre Steven y su novia, con una fiesta nupcial que sirve también como despedida de los tres hombres. La siguiente parte es una inmersión total en el horror de aquella guerra, con el temor de la ya mencionada ruleta rusa, poniendo a prueba los nervios de los protagonistas y de los propios espectadores. La tercera parte es la vuelta a casa de Mike, ya que Nick se ha quedado allí, malviviendo jugando a ese terrible juego sin darle importancia a su vida y Steven fue enviado a un hospital de veteranos al partirse las dos piernas a causa de una caída (que según he leído se dice que fue real, John Savage se partió las dos piernas de verdad, aunque no las tengo todas conmigo). La última parte es la vuelta a Saigón de Mike para intentar recobrar la conciencia de su amigo Nick, al que encuentra bastante aturdido seguramente por las drogas que le suministran y las heridas que le producen los mafiosos de aquel lugar. El final es mejor que sea visionado.

Para que una película me llegue tan hondo lo que hace falta es que lo que se cuenta no me aburra y me emocione de alguna forma. Si estoy viendo algo que no me interesa es que algo falla, sea por la dirección o por la historia en sí. En esta ocasión, todo encaja a la perfección. Michael Cimino logra que durante el desarrollo del largometraje me vaya dando cuenta de la calidad de la película. Su dirección es formidable, pudiendo hablar de un auténtico milagro para la vista. Todos los planos, absolutamente todos, parecen haber sido pensados para que funcionen sin el menor reparo. A esto se le suma un reparto excepcional, con la gran suerte o el gran acierto de tener a tantos actores que brillan con luz propia, no sólo los que ya nos tienen acostumbrados, como de Niro, Walken o Meryl Streep, sino todos los demás que aparecen en la película, logrando así una naturalidad que para mí es uno de los pilares de esta historia. El tema central compuesto por John Williams y la fotografía de Vilmos Zsigmond son también una parte fundamental del brillante resultado.

Después de dejar clara mi inclinación por esta película pienso en el desacierto que tuvo Cimino con su siguiente proyecto, La puerta del cielo (1980), una historia que podía haber tenido un cierto interés, pero que la verdad resulta bastante vacía, sobre todo por el empeño por parte de Cimino en contarnos cosas que no tienen la mayor importancia. Debido por esto y quizás también por su larga duración, el film fue un fracaso total en taquilla, recuperando sólo un tercio de lo que había costado, provocando tal descalabro en la United Artists que acabó por ser comprada por la Metro-Goldwyn-Mayer, que hasta entonces había distribuido sus films a través de la gran productora. De esta manera, Cimino tuvo serios problemas para seguir dirigiendo películas, como en Footlose, que fue despedido al ser altas sus exigencias y por tener como precedente ese gran fracaso. Pero a decir verdad, en su caso no me importa lo que hiciera antes o después de El cazador. Su gran aportación al séptimo arte no pasó desapercibida ganando 5 Oscars, incluido el de mejor película y mejor director.

En definitiva, una obra maestra que emociona por su valiente puesta en escena, sus actuaciones y por destacar las cosas que nos hacen ser humanos, como la amistad o la guerra.

Lo peor:

publicado por elprimerhombre el 7 enero, 2009

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