muchocine opiniones de cinedesde 2005

Un filme, en definitiva, crudo y perturbador que abrió de par en par las puertas doradas de Hollywood al último enfant terrible del cine moderno.

★★★★★ Excelente

Reservoir dogs

Joe Cabbott, de profesión gurú del hampa, reúne a un grupo de hombres de confianza para cometer el atraco perfecto, un golpe definitivo cuyo botín les permita a todos retirarse del “negocio”. Durante el “trabajo”, sin embargo, algo sale mal y los confusos atracadores comienzan a sospechar que entre ellos se esconde un traidor…

Acusada de ser excesivamente violenta (cuentan que el director Wes Craven, responsable de títulos como Pesadilla en Elm Street o La última casa a la izquierda, abandonó la sala durante la proyección del filme en el Festival de Sitges de 1992) y de estar algo más que inspirada en la película City on Fire del director Ringo Lam, lo cierto es que el debut tras la cámara de Quentin Tarantino no pudo ser más explosivo: "¿Un nuevo Fuller?, ¿Un nuevo Scorsese?", se preguntaba, por aquel entonces, J.L. Guarner en la revista Fotogramas.

Más allá de estas polémicas, sería injusto discutir al autor de Knoxville el mérito de haber sabido imprimir un sello personal a un argumento mil veces visto. En efecto, tal vez lo interesante de la cinta no es la historia que se cuenta, sino la particular manera de contarla. El empleo de los flashbacks, la repetición de secuencias, el uso del silencio como lenguaje (por ejemplo, la huída del Sr. Rubio o la primera parte del cuento del retrete)… Todo ello fraguó un estilo propio que muchos cineastas posteriores, con mayor o menor acierto, han tratado de imitar.

Junto a esta personal forma de narrar y a los diálogos marca de la casa (recuérdese la escena inicial en la que los “perros” teorizan sobre la canción Like a virgin de Madonna), es igualmente destacable de Reservoir Dogs el magnífico trabajo de todo el reparto, especialmente de Michael Madsen, que interpreta al sádico Sr. Rubio. Suya es la escena más recordada de toda la película: aquella en la que rebana una oreja a un maniatado policía al ritmo del tema: Stuck in the middle with you, de Stealers Wheel.

Después de esta áspera secuencia, Tarantino no da tregua al espectador e introduce de forma magistral el momento cumbre de la historia: un intenso desenlace (con reminiscencias de tragedia shakesperiana) que resuelve (casi) todas las incógnitas de un filme imprescindible para comprender la evolución del séptimo arte en las postrimerías del siglo XX; un filme, en definitiva, crudo y perturbador que abrió de par en par las puertas doradas de Hollywood al último enfant terrible del cine moderno.


 

publicado por Joaquín Torres el 11 enero, 2009

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