Cine lírico y duro a la vez, donde la muerte y la tristeza cotidiana luchan contra las ansias de vivir, en este caso, contra las esperanzas y sueños de Apu, ese niño primero, adolescente después, que trata de buscar su identidad.

★★★★☆ Muy Buena

Aparajito

"Apu y sus padres viven ya en la gran ciudad india de Benarés, la de los monos callejeros.
El padre sigue trabajando de sacerdote, y la madre cuida de Apu, que ayuda trabajando en el campo.
Sin embargo, el padre muere y el niño comienza a ir a la escuela.
Los profesores ven que el chico es muy inteligente y desean ayudarle en sus estudios. Pero hace falta dinero en casa
".

 

Excelente film del maestro indio Satyajit Ray (ganador por este trabajo del premio al mejor directo en el Festival de Cine Internacinoal de San Francisco del año 1958), un hombre que cosechaba mucho éxito en el exterior de su país natal, India, pero que en casa no era, en absoluto, admirado.
La razón es que su cine y sus historias, reales como la vida misma, no se parecía nada a lo que se suele hacer normalmente allí, esto es, las películas épicas, con muchas canciones, bailes e historias de amor romanticonas.
El cine de Satyajit Ray habla de seres humanos normales, que luchan diariamente contra la pobreza, contra la incultura, que tratan de encontrar un mundo mejor, un futuro más esperanzador.
Un cine lírico y duro a la vez, donde la muerte y la tristeza cotidiana luchan contra las ansias de vivir, en este caso, contra las esperanzas y sueños de Apu, ese niño primero, adolescente después, que trata de buscar su identidad a través de la cultura, queriendo dejar de lado a lo ya antiguo, al campo, al pueblo, aunque ello acabe con la salud de su querida madre.
Film que se desgusta como un manjar lleno de sensibilidad y buen gusto, aunque se necesite de un poco de paciencia, sobre todo en su primera media hora, muy lenta y que parece no saber hacia dónde irá. Pero poco a poco se torna interesante, hasta llegar a ser algo exquisito.
Soberbio empleo de la elipsis (el viaje en tren), estupendo montaje y adecuado empleo de la escasa música. Buena fotogfafía en blanco y negro y unas o esmeradas interpretaciones, sobre todo de la actriz que encarna a la madre del protagonista. Con su sola mirada nos transmite perfectamente su pena interior, su soledad.
Excelente e inolvidable, el filme ganó el León de Oro en el Festival de cine Internacional de Venecia del año 1957.

Lo mejor: Todo.
publicado por Iñaki Bilbao el 13 enero, 2009

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