muchocine opiniones de cinedesde 2005

Artificial y previsible, La semilla del mal fracasa estrepitosamente en el intento de recuperar el espíritu de títulos clásicos del género.

★★☆☆☆ Mediocre

La semilla del mal

Desde hace algo más de una década, el terror ha experimentado un auge considerable en la industria cinematográfica norteamericana (y mundial, me atrevería a decir). Así, raro es el fin de semana que no asoma por las carteleras algún título con la sana pretensión de provocar escalofríos en los cada vez más curtidos espectadores. Claro que no todos los filmes del género caben en idéntico saco: existen diferentes corrientes en función de la forma que adopta el "Mal". Si a mediados de los noventa triunfaban las imitaciones de Seven (psicópatas retorcidos) y Scream ("slasher" puro y duro), y el cambio de milenio supuso un repunte de las películas de contenido apocalíptico (El fin de los días, Stigmata), ahora, sagas "gore" como Saw o Hostel aparte, lo que parece estar en alza es el terror a imitación del procedente de Asia (el éxito del remake "yankee" de The Ring inició la tendencia allá por el año 2002).


Dirigida por David S. Goyer (responsable del guión de la trilogía Blade –y director de la tercera entrega de las aventuras del cazador de vampiros-), La semilla del mal (por cierto, mención especial para la originalidad de los responsables de traducir el título inglés: The Unborn) no es más que la recreación de una historia con inconfundible aroma oriental, pero adaptada a los modos y formas imperantes en el Hollywood actual. El argumento es el siguiente: Casey Beldon (interpretada por Odette Yustman) comienza a sufrir una serie de fenómenos paranormales relacionados con niños y recién nacidos. Angustiada, decide indagar en su pasado, descubriendo gracias a estas pesquisas una vieja maldición familiar que se remonta a la Alemania nazi.

Artificial y previsible, poco se puede destacar de un producto basado en el recurso al susto fácil y claramente orientado hacia un tipo de público, el juvenil, que a menudo los productores confunden con "poco exigente". Ni la presencia de un solvente veterano como Gary Oldman, ni el despliegue de efectos especiales, ni siquiera el innegable atractivo físico de la actriz protagonista (véase el cártel de la izquierda) logran compensar el visionado de una película que pretende recuperar cierto espíritu (nunca mejor dicho) de clásicos como El exorcista o La semilla del diablo, y fracasa estrepitosamente en el intento.

publicado por Joaquín Torres el 12 febrero, 2009

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