Slumdog Millionaire cuenta una historia muy sencilla, que sin embargo es capaz de cautivarte desde el primer momento y te hace perdonar las trampas y sensiblerías que no soportaríamos en un producto más convencional.

★★★★☆ Muy Buena

Slumdog millionaire

Dice la leyenda que cuando la reina Victoria leyó el libro Alicia en el País de la Maravillas, quedó tan encantada que mandó que le trajeran otros libros del mismo autor. Al poco tiempo, se encontró con varios tratados de matemáticas sobre la mesa, todos escritos por Lewis Carroll. Algo parecido le puede ocurrir a alguien que, tras ver Slumdog Millionaire, se interese por otros trabajos de su Danny Boyle, su director.

Este director inglés se dio a conocer con Trainspotting y desde entonces ha firmado trabajos tan dispares como La Playa, Una Historia Diferente, Sunshine y 28 Días Después. Desde luego, no debe haber muchos cineastas que puedan presumir de haber dirigido dramas, comedias románticas, ciencia ficción, películas de zombis (bueno, infectados) y que además hayan logrado un óscar. Danny Boyle, nacido en Manchester, es un enfant terrible en la industria del cine y con Slumdog Millionaire da una patada en el punto en el que más duele: los productores, esos tipos que se juegan el dinero y no quieren asumir riesgos. Aunque en ocasiones su labor es necesaria, son muchos los casos en que lo que hacen es transformar las películas para que lleguen al máximo de público posible, aunque sea a costa quitar frescura y fuerza a la producción (veáse The Reader). Todo sea por la pasta. Alegra ver que una película hecha en Bollywood, con no demasiado presupuesto y que iba directa a DVD, ha sido un éxito tanto de público como de crítica. Supongo que a alguien igual se le ocurre que los espectadores ya andamos un poco cansados de lo de siempre.

En cuanto a Slumdog Millonaire, pocos serán los que a estas alturas no sepan que cuenta la historia de un chico que nació en los suburbios de Mumbay y acaba concursando en la versión india de ¿Quién quiere ser millonario? No es una película de actores, sino que se basa en una trama bien trenzada, aunque a veces un poco tramposa, y la fuerza de las imágenes. La historia atrapa al espectador a través de los ojos de unos pequeños corriendo entre basuras y no lo suelta hasta el final. Mientras tanto,  la película te hace reír, te horroriza, te impresiona, te acelera, te mantiene en tensión y te emociona. Toda una montaña rusa cinematográfica que te va llevando por dónde quiere, con la honestidad de quién te dice que te va a contar un cuento, aunque sabes que hay mucho de verdad en lo que estás viendo.

La práctica totalidad de actores son noveles y tan sólo Anil Kapoor, el presentador del programa de televisión, destaca en el apartado de interpretación. La música es otro actor fundamental de Slumdog Millionaire y el ritmo narrativo se ve acentuado por los exóticos ritmos a cargo de A. R. Rahman. Pero la actriz principal es sin duda la propia India; sus calles, sus gentes, su particular atmósfera y su colorido, acentuado todo ellos por un gran trabajo de fotografía. Ha sido una suerte para Boyle el verse obligado a rodar en la India, porque la fuerza visual que luce la película no hubiera sido fácil de conseguir en otros lugares.

En definitiva, Danny Boyle ha conseguido conectar con el espectador con una historia sencilla en el fondo, aunque más compleja en sus formas. La combinación de unas situaciones verdaderamente increíbles con otras increíblemente ciertas, te deja clavado en la butaca y consigue remover sentimientos muy diferentes. Es tan sólo un cuento, una historia de amor, pero tremendamente real al mismo tiempo. Slumdog Millionaire es, simplemente, una película que emociona. Casi nada.

Lo mejor: La fotografía. El ritmo narrativo, una auténtica montaña rusa de sentimientos.
Lo peor: En algunos momentos, la trama hace algunas trampas. La pareja de actores protagonistas no valen gran cosa.
publicado por Taliesin el 3 marzo, 2009

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