muchocine opiniones de cinedesde 2005

El luchador vence su batalla más difícil.La reconciliación de un actor con su público.

★★★★☆ Muy Buena

El Luchador

Hace años que Mickey Rourke se lanzó al precipicio sin paracaidas. Agotadas ya sus siete vidas, aún guardaba una en la recamara.
Darren Aronofsky,( "Pi", "Réquiem por un sueño"), uno de esos especímenes raros crecido entre los cineastas independientes, se ha encargado de reanimar la vida artística de Mickey Rourke.
Un elección polémica pero sin dudad acertada. El propio director se explicaba en una declaraciópn a los medios de la siguiente forma: La elección no estuvo exenta de polémica. "La gente me preguntaba cómo me las iba a arreglar para que Mickey cayera bien", explica el director. "Y yo les contestaba: Deberíais verle; cuando te mira a los ojos, te parte el corazón".
Mickey Rourke hace el papel de su vida  ( y no es sólo mi opinión ) se enfrenta al papel y lo hace suyo en cuerpo y alma. Se nota que lo ha vivido y sabe demostrarnos que conoce los temores y la tristeza de Randy.

Otra interpretación a destacar es la de la cada vez más secundaria de lujo, Marisa Tomei, que interpreta on absoluta entrega y convicción el papel de prostituta.

La película retrata la historia de un luchador de pressing catch, desechado por la sociedad, desanimado y fracasado en su vida como el propio Rourke en su vida real.
Casi olvidado de sus días de gloria, Randy, el luchador, se dedica a combatir en institutos y a encajar de la mejor forma que puede los inexorables golpes de la vida.
Años atrás, Randy abandonó la lucha libre profesional y ahora se ve obligado a jubilarse. Al quedarse sin oficio trata de recomponer su vida intentado recuperar lo que jamás pensaba que necesitaría, la fé en sí mismo.


Aronofsky acierta por completo con su estilo de narración sencilla en la que los sentimientos viven sin ñoñerías y en que es posible hacer coincidir a personajes desgarrados por la vida de diferentes profesiones en un territorio común de esperanza y buenos sentimientos.

En definitiva una pequeña gran película, sobria, sin efectos ni artificios, sólida  y con un argumento tan desolador como emocionante.

publicado por César Ríos Aguilar el 4 marzo, 2009

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