Puede que a Snyder le falte algo de arrojo para distanciarse del material original heredado, pero pocos reparos se le pueden poner como aplicado alumno que recita casi sin tacha la magistral lección del genio Moore

★★★★☆ Muy Buena

Watchmen

En las bidimensionales historias de superhéroes hubo un punto de inflexión, un antes y un después, tras la publicación hacia mediados de los ochenta del cómic escrito por Alan Moore e ilustrado por Dave Gibbons. Salvo alguna casual coincidencia estética en los trajes de sus personajes, Watchmen no contaban con herencia argumental alguna respecto a las populares historietas de Lee, Kirby o Buscema sobre las que se erigió el emporio de la Marvel (Spiderman, Iron Man, Hulk, etc.). Era lógico. El autor de V de Vendetta, Miracleman o From Hell iba siempre un paso por delante. Su genialidad y transgresión le convertirían en un autor inclasificable, de ideas al margen de toda corrección política y, con el tiempo, en torno a él se cimentarían esa imagen actual suya de ermitaño inaccesible.

En sintonía con esta imagen suya de sabio al margen del mundanal ruido, Moore se ha ido desvinculando de cuantas adaptaciones cinematográficas se vienen haciendo de su obra. Algunas de sus reticencias las basa en la imposibilidad de una correcta traslación entre formatos, aunque quizá sus recelos vengan también motivados por lamentables adaptaciones como la de La liga de los hombres extraordinarios (2003, Stephen Norrington). O al uso de su nombre para bendecir V de Vendetta (2005, James McTeigue / hermanos Wachowski) como reclamo comercial previo al estreno del filme. En Watchmen, un proyecto de trayectoria errante por infinidad de estudios hasta su actual materialización cinematográfica, Moore ha seguido con su deriva de desmarque. No así Gibbons, quien ha sido consultado durante la producción y justamente reconocido en los créditos del filme.

No obstante, con o sin la aprobación de su creador, Watchmen ya tiene su versión fílmica por obra y gracia del jovez director Zach Snyder, cuyo precoz talento viene avalado por magníficas revisiones/adaptaciones de aclamadas obras como El amanacer de los muertos (remake de la cinta del maestro de los zombies Romero) o 300 (adaptación del tebeo del genial viñetista Miller). Y justamente su éxito con esta última cinta, de estética rompedora y argumento distante a adaptaciones de cómic coétaneas, ha sido la llave que le ha permitido acceder a la esquiva financiación de un proyecto abortado en varias tentativas previas.

Y el resultado no defradudará ni a profanos ni a incondicionales de la obra original, aunque los más puntillosos echen en falta alguna subtrama (habrá una versión extendida en DVD de tres horas y media) o la modificación de algún detalle final. La fuerza gráfica de las viñetas permace intacta y adquiere una nueva dimensión plástica gracias al poder del lenguaje audiovisual. Snyder, al igual que con 300, no sólo adapta, sino que traslada el universo del cómic al formato cine. El aspecto formal de Watchmen epata y vuelve a erigir a Snyder como uno de los directores con mayor agudeza visutal del cine contemporáneo.

Argumentalmene es digno de aplauso el esfuerzo de sintetización y ordenación narrativa llevado a cabo con una obra tan basta y compleja como Watchmen. La cinta sigue el hilo conductor de una trama principal propia de un thriller: el asesinato de El Comediante, un antiguo miembro de un grupo de héroes jubilados, pondrá a un compañero de éste, Rorschach, a indagar el origen de su crimen y el perpetrado con otros enmascarados ahora inactivos. Y aborda a partir de ahí, a medida que el relato de la investigación avanza, la intrahistoria de estos atípicos héroes sin superpoderes y unidos en su lucha contra el crimen ataviados de antifaz y leotardos. Todo ello contextualizado en una ucronía en la que Nixon es aún presidente en EE.UU. en 1985 tras ganar la guerra de Vietnam y el choque entre americanos y rusos está a un palmo de derivar en una guerra nuclear que conduzca a la autodestrucción planetaria.

Puede que a Snyder le falte algo de arrojo para distanciarse del material original heredado, pero pocos reparos se le pueden poner como aplicado alumno que recita casi sin tacha la magistral lección del genio Moore. El cine ha saldado su deuda con Watchmen.

Lo mejor: La fuerza plástica que el cine aporta a las viñetas adaptadas.
Lo peor: Snyder se ha esforzado en exceso en ser fiel al original, lo que ha dejado un calco, por momentos, gélido.
publicado por Matías Cobo el 7 marzo, 2009

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