Es irregular en sus gags, pues la cinta está llena de ellos y, claro, hay de todo, desde momentos desternillantes e hilarantes, hasta alguna chorrada marca de la casa Brooks.

★★★☆☆ Buena

Sillas de montar calientes

La construcción de la línea de ferrocarril llega a un pequeño pueblo del Oeste, llamado Rock Ridge.
La tierra allí se revalorizará una fortuna, pero sus habitantes ya son propietarios de su propio terreno.
Bart, es un negro que trabaja en la construcción de la vía de ferrocarril que cruza el Oeste y el territorio indio. A punto de ser colgado de una soga, no le queda más remedio que aceptar el cargo de Sheriff de Rock Ridge. En realidad detrás de todo esto está el usurero gobernador William J. Lepetomaine y su malvado ayudante Hedley Lamarr, que esperan que, con un Sheriff negro, en la ciudad reine la anarquía y que sus habitantes la abandonen, pudiendo así vender los terrenos a la compañía de ferrocarril.
Bart sin embargo, contará con el apoyo del pistolero más rápido del mundo, Jim, The Waco Kid
.

 

Entretenida y muy simpática parodia del oeste, a cargo del inefable Mel Brooks, en esos momentos en plena forma física y mental.Es irregular en sus gags, pues la cinta está llena de ellos y, claro, hay de todo, desde momentos desternillantes e hilarantes, hasta alguna chorrada marca de la casa Brooks. Pero siempre sacando la sonrisa y muchas veces la franca risa al espectador, que contempla todo divertido y acaba aceptando la propuesta de Brooks, que no en vano, entre chiste y chiste, arremete contra los políticos corruptos, los especuladores y los vividores.
Es un canto a la lucha contra la injusticia, y para narrar todo ello, con un buen ritmo, conseguidos diálogos y estupendas interpretaciones (nada menos que gente como Cleavon Little, Slim Pickens, Dom de Luise y/o el finado y siempre recordado Gene Wilder), emplea una buena base técnica, sólida, que consigue una perfecta ambientación de la época y una preciosa fotografía y banda sonora. Es decir, que formalmente es impecable.
Una película que, quizás vista hoy en día no luzca tan bonita como antaño pues el sentido del humor ha cambiado en el mundo, pero sigue siendo un buen ejemplo de un cine cómico tendente a la desaparición, y del que el bueno de Mel Brooks es uno de sus últimos exponentes.
Está bien, es agradable de ver y todavía muchos de su gags siguen conservándose tan frescos como cuando se rodó.
Lo mejor: Algunos gags, la ambientación.
Lo peor: Otros gags.
publicado por Victor Bilbao el 2 abril, 2009

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