Los Abrazos Rotos se aparta del Almodóvar más excesivo y nos ofrece una historia sencilla en apariencia, pero de una belleza sobrecogedora.

★★★★☆ Muy Buena

Los abrazos rotos

Vuelve Almodóvar. Y después las irregulares La Mala Educación y Volver, parece que ha vuelto a la senda de Hable con Ella y con esto, a dar más peso a la forma de contar la historia que a la propia historia. Los Abrazos Rotos tiene un ritmo dramático, asomándose incluso al thriller, aunque sigue una trama sencilla, que además reivindica su normalidad, renunciando a giros imposibles y argumentos retorcidos para provocar respuesta en un espectador que a estas alturas de difícil de sorprender. Estamos ante un Almodóvar sincero y consciente a la vez de que tiene una forma de rodar con un sello único.

La belleza de las imágenes conmueven casi sin palabras y los silencios, como en un abrazo, dicen mucho de lo que sienten los personajes. Porque Los Abrazos Rotos es una película de personajes y hay que reconocer que la nueva musa de Almodóvar, Penélope Cruz, da vida a la Magdalena salida del lápiz del director manchego con absoluta solvencia. La naturalidad con la que interpreta a una maravillosa Lena me hace preguntarme si la mediocridad de algunos de sus papeles no es culpa de la actriz, sino de directores que no son capaces de sacar lo que lleva dentro. El trío de protagonistas se completa con una magnífica Blanca Portillo, actriz fetiche de Almodóvar,  y con Lluís Homar, al que se le nota que ha trabajado el personaje con infinito cariño. Entre los secundarios, destacan caras como la de Ángela Molina y Lola Dueñas, que dan las pinceladas dramáticas o cómicas allí donde hace falta.

Con un ritmo pausado, casi siguiendo la emocionante partitura de Alberto Iglesias, la película nos va introduciendo a los personajes y en la historia, que juega con el recurso del flashback para completar el puzzle que conforman los protagonistas. Y en ese interés por entender los lazos que los unen, se va moviendo Los Abrazos Rotos, con una visita casi turística por la isla de Lanzarote, de la que podemos disfrutar algunas fotografías de una belleza sobrecogedora y que desde ya se han convertido en clásicas. Pese al ritmo pausado, el montaje es lo suficientemente ágil como para no aburrir al espectador. Al menos, al espectador que sabe a lo que va.

En resumen, aunque Pedro Almodóvar se hizo hueco en España a base de comedias ácidas como aún nadie las hacía, es con producciones más dramáticas, como ésta, con las que desarrolla todo su potencial como director de actores y demuestra su particular visión del cine. Los Abrazos Rotos es un festín de colorido, silencios y sensaciones y estoy seguro que si esta película viniera firmada por Eastwood o Iñárritu, las críticas la encumbrarían como una gran película. Aunque me temo que, una vez más, se va a hacer bueno el dicho de que nadie es profeta en su tierra…

Lo mejor: El trío de actores protagonistas, grandes intérpretes, además de magníficamente dirigidos. La fotografía. Los colores. Los silencios. La música.
Lo peor: La excusa para el desarrollo de la película no se ha resuelto con mucha habilidad.

publicado por Taliesin el 20 marzo, 2009
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