Gran Torino

      Pocos escenarios, una puesta en escena sobria, áspera casi cortante, una realización sin alardes, sin florituras, un elenco de actores desconocidos casi debutantes, sin efectos especiales, una historia que avanza más a través de dialogo que de la acción- esta aparece en momentos puntuales con un sentido muy esclarecedor dentro de la trayectoria fílmica del director-, esos son los elementos con los cuenta Eastwood para fabricar una película con muchas lecturas, con variados niveles de entendimiento.

 

En su trayectoria Eastwood ha ido alternando películas personales con productos de consumo ya bien dirigidos por él o asignado directamente a un rutinario director de estudio, asi frente a propuestas tan arriesgadas como El seductor, Play Misty for Me, El Aventurero de Medianoche, Cazador Blanco, Corazón Negro, tenían su contrapartidas en películas como Joe Kidd, Infierno de Cobardes, Firefox, El principiante construidas dentro de los esquemas del género, principalmente el westen o el thriller. Podía pensarse que Gran Torino podía ser el peaje por la realización de la en principio más autoral El Intercambio, pero hace tiempo que eso no tiene validez, no funciona, esas líneas paralelas ahora parecen que se han encontrado. Eastvood es hoy un realizador valorado, para muchos el representante de un tipo de cine que lo entroca con los clásicos (aunque esto es más un cliché que una realidad, el cine de Eastwood bebe más de Siegel o de la generación de este que de los Ford, Wash o Hawks),  sus películas, son objeto de culto, de reverencia asi que ni el tiempo ni el status del director permitían que este afrontara la realización de Gran Torino sin poner toda la carne en asador.

 

A lo largo de los años cuando Eastwood se ponía delante de la cámara ha ido creando un género en si mismo, al igual que por ejemplo Allen cuando uno ve una película del director  de Bird interpretada por él hay notas,  aromas, estilo, formas de afrontar los temas que han sellado un genero tan singular como el cine de neoyorkino Woody, se puede decir que existe el género "Clint Eastwood". Gran Torino es la continuación lógica de películas como Ruta Suicida, El Sargento de Hierro, El Principiante, Poder Absoluto, Ejecución Inminente, Space Cowboys o Deuda de Sangre en donde de manera  acertada, contradictoria, fallida, sentida, vitalista, oscura Eastwood ha ido codificando un genero en si mismo. En Gran Torino nos encontramos con casi todo los elementos de esas películas pero esta vez (en pura lógica) con el tema de la vejez. En ese sentido no deja de ser Gran Torino una película de un marcado aire crepuscular, género cinematográfico que empezó a sobresalir  en los sesenta en películas  donde el héroe vivía acuciado por los padecimiento, por el tiempo perdido, por la edad, por los achaques y miraba hacia atrás cuando no con ira si con rencor.

 

 

Eastwood no es guionista pero es curioso que su fuerza, su forma de actuar, su dirección sea capaz de llevar a su terreno los guiones que recibe creando un mundo propio y personal, un discurso muy coherente sobre su manera de ver las cosas. En Gran Torino toma prestado un guión del debutante Nick Shenk para construir una película sobre el individualismo, la vejez, las segundas oportunidades, la violencia, la redención temas ya tratado en algunas de sus películas. Pero a su vez Gran Torino sirve como metáfora, como explicación, como corolario de su cine y del personaje que Eastwood ha representado. En realidad el cine del director californiano ha sido desde su primera película Play Misty for Me, una, diría yo que una premeditada, destrucción en toda regla su propia imagen cinematográfica, de la imagen cincelada en piedra e hierro que tanto Leone, como Siegel forjaron a finales de los sesenta y principio de los setenta. En Escalofrío en la noche Eastwood se desmarca del personaje y propuesta tras propuesta lo ha ido desnudando de una manera absoluta. Gran Torino es ese sentido el ajuste de cuenta final, la despedida definitiva (el propio actor ha dicho que con seguridad esta será su ultima interpretación) del personaje Eastwood. Se ha hablado de que esta una cinta marcada por la redención, por la confesión y el arrepentimiento, los últimos minutos del film son reveladores en ese sentido parece que ese final esta construido no solo como una explicación de devenir del Walt Kowaski sino también de propio Clint Eastwood en relación a su ficción cinematográfica.

 

Gran Torino aparte de ese ajuste de cuenta particular es una historia sentida a veces con una escritura quizás demasiado evidente, carente de sutilezas, algo maniquea pero con una fuerza poco común. En ella se no refleja una sociedad rota, llena de sombra donde la soledad del viejo Kowalki es el detonante de un acercamiento hacia algo nuevo, hacia una nueva forma de entender el mundo lejos ya de los postulado ideológico del personaje. Walt Kowaski es un hombre marcado por unos códigos que le hace intervenir en un conflicto que no es el suyo, a mi manera de ver que ese acercamiento hacia lo extranjero esta marcado principalmente por la soledad, no por la renuncia a sus ideas. Decía Garci que en Gran Torino hay trampa, que en un momento dado el personaje creado por Eastwood se acerca a esa comunidad Hmong sin que hayamos notado evolución desde su planteamiento inicial. Estoy en desacuerdo con las palabras de Garci, ese anciano solo, con una familia que no comprende y que no le comprende, en un barrio donde sus amigos han huido, rodeado de extraños solo tiene una elección, en ese sentido la escena del porche cuando se acerca la joven vecina e invita a Walt a cenar a parte de ser significativa es de una elegancia y melancolía absoluta.

 

Probablemente el viejo Clint seguirá dirigiendo, se habla estos días de que ya está preparando su nueva película basada en una novela de John Carlin pero Gran Torino es en cierto sentido un testamento de su forma de entender el cine y la vida. Sus últimas imágenes son ese sentido elecuentes, el coche sobre el que bascula la película se aleja en una avenida desierta junto a un lago o mar ausente durante la cinta. Quien conduce ese coche lo dice todo sobre las intenciones de un director tachado de reaccionario que con cada nueva película nos revela las quiebras, los rescoldo, las zonas oscura de su país.

publicado por Juan Domínguez el 22 marzo, 2009

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