La valentía al afrontar otro punto de vista de los verdugos nazis se ve eclipsada por la cobardía de no enfrentar el tema en profundidad.

★★★☆☆ Buena

The reader

The Reader arranca en la Alemania en reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial, al final de los años cincuenta, con las heridas del nacismo aún abiertas. Un joven de 15 años se embarca en una relación con una mujer de 36. Entre los dos no hay mucho más que sexo y los libros que él le lee a ella. Es un comienzo prometedor, cargado de sensualidad y con una estética muy cuidada.

Pero no es esta relación prohibida la que ha levantado polémica en torno a la película. En realidad, el pecado que supuestamente comete The Reader es humanizar a los verdugos del régimen nazi. Y eso, pese a pasar por este espinoso tema casi de puntillas, como no queriendo tratarlo en toda su profundidad. El personaje protagonista debe tomar decisiones que enfrentan a sus sentimientos con su moralidad, pero la discusión interna que le lleva a inclinarse en un sentido u otro es algo que debe intuir el espectador, ya que es algo que no han querido, o no han sabido llevar a la narración. The Reader transmite con naturalidad la tremenda sensualidad del arranque de la historia, pero no mantiene la misma sinceridad durante un desarrollo un tanto frío e incapaz de tratar las cuestiones que justifican la película. Hay varios momentos en los que parece que por fin la historia va a discurrir por los pasajes más conflictivos, aunque necesarios, pero todo se queda es un esbozo, lo que deja un poso de insatisfacción. Está bien jugar con los silencios y contar con que el espectador va a completar los huecos, pero aquí no se atreven ni a mostrar los huecos que hay rellenar.

A todo esto, está la interpretación de Kate Winslet, que al parecer ha sido merecedora de una estatuilla dorada por su interpretación. Como ella misma dijo, "para ganar un óscar hay que hacer una película sobre el holocausto" y si además sale desnuda en la película, supongo que la garantía de éxito es máxima. No quiero desmerecer el trabajo de Kate, pero salvo treinta minutos inciales que transmiten los confusos sentimientos de una mujer atormentada sin que el espectador sepa porqué, el resto es prescindible. Y no lo es por demérito propio, sino por el propio desarrollo de la historia, que la aparta del protagonismo y queda casi como un personaje secundario. El joven David Kross y el sobrio Ralph Fiennes, completan un reparto tan interesante como desaprovechado.

En resumen, The Reader es una película tan interesante como insatisfactoria. Plantea unas cuestiones muy profundas que no sabe como afrontar, por lo que opta por no afrontarlas y tan sólo esbozarlas, ofreciendo el maniqueista punto de vista oficial. Es cierto que la película está basada en un novela que acaso comete el mismo pecado, pero ésto no exime a Stephen Daldry de su falta de valentía. Y pese a todo, se ha levantado cierta polvareda por mostrar que los nazis también podían tener sentimientos. Si se hubiera atrevido tan sólo a insinuar que hay cosas en el mundo mucho peores que un régimen sanguinario de hace sesenta años, lo hubieran deportado directamente a Guantánamo.

Lo mejor: El arranque de la película, lleno de belleza y sensualidad. El intento que hace la película de asomarse a otro punto de vista del nacismo.
Lo peor: En algún momento, parece que se va a avanzar más allá de las posturas maniqueistas habituales, pero no es así. Algunas escenas son puro coitus interruptus.

publicado por Taliesin el 29 marzo, 2009
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