Adentraros en la intimidad de estos dos hermanos, alumbrada de luciérnagas y, por un momento, creer que el ejemplo de ético de esta película podría desterrar la guerra y su tragedia de nuestras vidas.

★★★★★ Excelente

La tumba de las luciérnagas

La tumba de las luciérnagas es una película triste, pero también es tierna, adorable y encantadora. Quizás lo que más me haya gustado de esta película de animación es por presentar la guerra tal como es. La guerra es algo duro, trágico y desesperanzador que trunca las vidas de niños, jóvenes, familias. La guerra no sirve para arreglar nada, instaura nuevos poderes económicos, nuevas relaciones de esclavitud y sometimiento. La guerra es algo de lo que deberíamos huir hasta quedarnos sin aliento, arrancarla de las páginas de nuestros diccionarios, desterrarla, olvidarla. Y es esta sensación de tremendo rechazo por los conflictos armados la que te queda al final de esta maravillosa película. Una lección de humanidad de principio a fin en la que la amistad, el amor se sienten en cada dibujo y en la que es muy díficil no salir con los ojos humedecidos. En ella nos encontramos con un trabajo sobrio y realista de los Estudios Ghibli en una línea diferente a la estupenda El viaje de Chihiro, pero con el sello inconfundible de calidad y humanidad de todos sus trabajos. Reflexionando tras ver varias películas de ellos, creo que son mejores cuanto más cerca están de la cultura nipona y que se tambalean y pierden rumbo cuando se adentran fuera de su tradición como en el Castillo Ambulante. En resumidas cuentas, dejaros deslumbrar por la maravillosa y conmovedora historia de Seita y Setsuko, adentraros en su intimidad alumbrada de luciérnagas y, por un momento, creer que el ejemplo de ético de esta película podría desterrar la guerra y su tragedia de nuestras vidas.

Lo mejor: Un maravilloso y auténtico ejemplo ético
Lo peor: Es im posible que la desazón no se adentre en nuestras almas tras ver esta película.

publicado por Juan Fondevila el 10 abril, 2009
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