Retorno a hansala

Parece que la inquieta -y creativa- personalidad de Chús Gutiérrez (a la que considero más artista que cineasta, en el sentido más amplio, ya que es capaz de crear música, un grupo de rock, un documental, una película…) ha encontrado finalmente su norte, a la hora de tener un discurso y un estilo cinematográfico, más cercana a la sutil filmografía de cineastas iraníes como Kiarostami, que de directores españoles al uso, contaminados por la narrativa norteamericana y la televisión. Y eso está bien, siempre que se conserve la pureza en el estilo. Me explico: ¿te imaginas a Woody Allen mezclado con Tarantino? Demasiado fuerte ¿no? pues algo parecido es lo que le pasa a Gutiérrez en este precioso, aunque parcialmente fallido film: que sienta los pilares para una brillantísima película de sentimientos, emociones, miradas y encuentros, pero que termina escorando hacia el documental tendencioso y lacrimógeno, que no le pega absolutamente nada al registro anterior. Y encima que no le pega ni con cola al lirismo planteado desde el arranque de la pelicula -en serio, del mejor "cinema verité" que he visto en años…- nos plantea algo que vemos (lamentablemente) casi todos los dias en los informativos: la miseria de los pobres inmigrantes magrebíes que llegan en pateras hasta las costas andaluzas, y las tragedias que se encuentran tras los cadáveres que llegan a las playas. Desde el arranque del film, con un notable brío, hasta casi la mitad de la segunda parte, Chús Gutiérrez no solo nos logra interesar, sino también fascinar con una mirada inquieta, profunda, llena de contradicciones entre el norte y el sur, entre Europa y África. El choque intercultural tan cacareado, vamos. Pero cuando empieza el documental lacrimógeno… ya la hemos cagado. Aunque la dirección de actores tampoco ha sido el fuerte de esta directora -que dejaba a sus actores a sus anchas, ahí tenemos ejemplos como los de "El Calentito", "Poniente" o "Insomnio", con temas interesantes, pero con actores realmente mal encajados- el esfuerzo de José Luis García Pérez, un lucido protagonista, navegando entre el dramático registro del personaje y añadiendo algunos elementos de humor bastante sorprendente, y de Fátima Andah, su compañera en las aventuras a través de Marruecos para llegar a Hansala, consigue hacer creíble una historia de amor que nos deja con la miel en los labios: es precisamente a través de la permanente tensión sexual que existe entre ambos personajes cuando la película adquiere bastante ritmo. No obstante, es un paso más en la errática filmografía de la directora, que está empezando a encontrar su norte como cineasta, precisamente, mirando al sur.

Lo mejor: La relación entre la pareja protagonista. La metáfora del encuentro entre ambos mundos. La delicada narrativa del comienzo del film, minimalista, exacta.
Lo peor: El cambio de ritmo en la mitad de la historia, escorando al documental lacrimógeno.
publicado por Federico Casado Reina el 13 abril, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.