Guste o no deja una sensación de que acabamos de ver algo que si bien está hecho con ese propósito, es diferente.

★★★☆☆ Buena

Martyrs

Tal vez haya que tomarse unos minutos, unas horas e incluso unos días para poder opinar con total criterio sobre Martyrs. Si hay algo que está claro, es que dificilmente esta película deje indiferentes a los que la ven, guste o no deja una sensación de que acabamos de ver algo que si bien está hecho con ese propósito, es diferente.

Pascal Laugier
debe de tener alguna extraña obsesión, paranoia o trauma con los maltratos, ya lo dejó claro en su anterior y no muy brillante película "El internado". En Martyrs la violencia es la carta de presentación para contar una historia destartalada y sin mucha información en una primera instancia y que, poco a poco va desmenuzandose a pedazos para completarla en un 90% en los últimos 5 minutos de película.

Lucie es una niña raptada y torturada en los años 70′, cuando consigue escapar es llevada a un centro de acogida y se hace muy amiga de otra niña llamada Anna. Lucie vive atormentada por la visión de una mujer que le quiere hacer daño y 15 años después mata a sus torturadores y a los hijos de estos. Anna sigue sigue siendo su amiga e intenta ayudarla a deshacerse de los cuerpos.

He de admitir que cuando vi la escena en la que Lucie mata a escopetazos y de sopetón a toda la familia imaginé que estaba a punto de ver una especie de Funny games a la francesa, esa escena es sublime, pero no, nada que ver, lo que estaba tan solo empezando a ver era una película en la que la violencia gratuita deja mucho menos transfondo que la genial obra de Haneke.

Hay una clara división en la película de dos partes, la primera vendría a ser la historia de Lucie (Milène Jampanoï) desde que es pequeña hasta que concluye su venganza, y la segunda la concluye Anna (Morjana Alaoui), con una excelente actuación, todo hay que decirlo.
Cuando Anna es encerrada en un lugar igual al que estuvo su amiga de pequeña es donde tal vez, la violencia física se combina más con la psicológica, esta última más para el espectador que para el personaje. El director juega constantemente con los planos de la cámara, intentando que por momentos nosotros tengamos la visión de los torturadores (un intento bastante fallido), en otros momentos tenemos la visión de Anna y en otros un simple plano visual de los dos, tal vez hubiera sido más certero dejar de jugar con el espectador y centrarse en un solo plano, el del mártir, de la otra forma solo se confunde a un público que ya de por sí está bastante confundido con la historia.

Y todo para poder identificar a un verdadero mártir, un testigo de la vida después de la muerte, el que pueda dar testimonio de ello a un asecta de enfermos mentales que se dedica a torturar a la gente con la esperanza de que alguno alcance la divina dicha.

Algo que si aplaudo es el maquillaje, muy bien hecho y logrado, casi hasta la perfección y eso en este tipo de películas es sumamente importante. La parte en la que la protagonista es despellejada por completo es inmejorable y el final logra desenlazar con brillantez todos los hilos que quedaban sueltos, algo que es de agradecer en estos tiempos.

El director intenta hacer un film profundo a modo de golpes desmedidos y eso si no se hace con elegancia y clase (toda la posible en este tipo de películas) no sale bien, y este es el ejemplo perfecto de algo que pudo ser excelente y se queda en algo poco más que mediocre por esta razón. Igualmente yo creo que es una de esas películas obligatorias que no sabes muy bien si recomendarla porque es buena o porque quieres que el resto saque una conclusión diferente a la tuya.

Tal vez sí hubo desmayos y vómitos en las salas de cine, como se dice, pero creo que se trató de una propaganda programada, ya se sabe que lo que repugna atrae y ver el sufrimiento ajeno puede que de asco, pero te deja siempre con un ojo abierto y otro cerrado y lo que importa es el que está abierto.
Lo mejor: Las actuaciones de las dos protagonistas, el maquillaje y el final.
Lo peor: La constante manía por el director de hacernos creer que estamos viendo algo profundo y sincero. El juego innecesario en los planos de la cámara.
publicado por Cloe Bosco el 1 mayo, 2009

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