Desde la fría Suecia nos llega una historia de amor, terror y algo más.

★★★★☆ Muy Buena

Déjame entrar

Déjame Entrar es una sorpresa. Lo primero que sorprende, al menos a mí, que  sea una producción sueca. Sorprende su atmósfera tan pesada y realista, habitual en muchas producciones europeas, muchas veces criticadas por eso mismo. Sorprende la forma de mezclar temas tan dispares como el acoso escolar, el amor y “algo más”. Sorprende ese “algo más” que sería tremendamente injusto conocer antes de entrar en la sala de cine, pero que en ocasiones es inevitable, a menos de que acudas al cine el día del estreno y hayas permanecido ciego y sordo a los medios de información.

Pero lo que más sorprende es que es una película capaz de hacerte sentir en la misma escena repulsión y ternura. Y todo ello con una sobriedad tanto visual como narrativa difícil de controlar, ya que los temas que toca Déjame Entrar son presa fácil de los excesos y de soluciones sobreutilizadas y aquí han sabido manejar los tiempos a la perfección. Es por eso que un par de escenas que se salen de ese ritmo pausado no acaban de encajar demasiado bien, aunque por otro lado producen el efecto deseado en el espectador. La película empieza con la historia de un adolescente víctima de acoso en el instituto, pero al poco tiempo descubrimos que lo que parece otra entrega de cine comprometido europeo es algo totalmente inesperado.

Porque Déjame Entrar es una película sobre el despertar del amor en Oskar, un adolescente con una personalidad débil, incapaz de enfrentarse a una realidad que castiga su forma de ser, que añade a la mezcla un componente que la hace una película única. Y esto permite unas situaciones que, aunque surrealistas, el espectador toma como válidas sin demasiadas complicaciones. Pero lo mejor que tiene Déjame Entrar es Eli, de la que se enamora Oskar y también los espectadores. Y eso que tanto él como nosotros sabemos que no deberíamos, pero es sencillamente irresistible. Es uno de los personajes más encantadores y perturbadores que he visto en el cine recientemente y me temo que se va a convertir (si no lo es ya) en un personaje de culto. Las dos interpretaciones protagonistas son lo más destacable y las escenas que comparten son las que vertebran y dan interés a la historia.

En definitiva, tenemos una película tan atípica como deliciosa y no debería asustar a los espectadores que sea una película sueca. Al contrario, estoy convencido de que en Europa no podemos competir con EEUU en cuanto a cantidad de producciones, pero en cuanto a calidad aquí salimos ganando. Se hace muy buen cine en Europa y Déjame Entrar es una buena muestra de ello. Absolutamente recomendable.

Lo mejor: El personaje de Eli, adorable y perturbadora al mismo tiempo. La atmósfera en la que se desarrolla la historia, de la que casi podemos sentir el frío.
Lo peor: Algunas escenas resultan excesivas frente a la sobriedad imperante.
publicado por Taliesin el 5 mayo, 2009

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