J. J. Abrams ha largado el lastre de años de historia trekkie, lo que le ha permitido renovar la saga y hacer una película fresca y muy atractiva.

★★★★☆ Muy Buena

Star Trek

Enfrentare a una nueva producción de Star Trek no es nada fácil. Una saga que cuenta con varias películas y cientos de capítulos de varias series distintas que cubren el pasado, el presente y el futuro del Universo no deja demasiado margen para la improvisación. Son miles de detalles los que hay tener en cuenta si se quiere respetar la coherencia de todo lo ya hecho y aún más son los muchos trekkies que están esperando con el cuchillo entre los dientes a ver si el director de turno confunde la fecha de construcción de la USS Enterprise o sitúa el planeta Vulcano tres sectores de la galaxia más allá de donde realmente se encuentra. Quizás por eso las últimas entregas resultaban aburridas, encorsetadas, con unos personajes y un trasfondo argumental que no permitían demasiadas libertades con la trama. Aunque es cierto que las películas anteriores respetaban lo que podríamos llamar el sello Roddenberry, tanto personajes como historia mostraban claros signos de  agotamiento.

Y en estas ha llegado el señor J. J. Abrams, idolatrado por algunos y maldecido por otros y al que no se le puede negar que convierte en dólares todo lo que toca. El rey de los guiones con triple salto mortal ha apostado por una maniobra que, a la vista de los resultados, necesitaba con urgencia la saga Star Trek, el clásico y no por ello menos efectivo borrón y cuenta nueva. Por supuesto, muchos dirán que lo que ha hecho el señor Abrams es trampa, que demuestra su ineptitud al despreciar todo lo que arrastra la franquicia, y en parte es cierto. Pero lo ha hecho con tanta elegancia y con una aparente falta de pretensiones, más allá de la de hacer una película tremendamente entretenida, que sólo podemos aplaudirle. Ha obviado los miles de detalles que habría que tener en cuenta y se ha quedado con la docena de clichés más representativos de la saga a través de toda su historia, los que se pueden considerar signos de identidad, además de rehabilitar a los personajes pioneros y que hicieron de Star Trek lo que es hoy en día. Y es que hasta el más ignorante al respecto reconoce las orejas puntiagudas del señor Spock.

En cierto  modo, Abrams ha recogido aquello que mejor ha funcionado a lo largo de cuarenta años y lo ha llevado un poco más allá. Los personajes son más extremos, rozando a veces la caricatura, la Enterprise es más espectacular y el universo luce como nunca. Olvídate de los decorados de cartón piedra de la serie original, la factura de la película es cuidadísima y de gran calidad. De lo único que parece que se ha olvidado el director es del espíritu de la serie y que se echa un poco de menos, ya que parece haberse centrado más en la presentación de los personajes y la pequeña trama ofrece la película. De los actores, supongo que el único que destaca es Zachary Quinto, que consigue hacernos olvidar a su personaje de Heroes con una cuidada interpretación de Spock.

Star Trek es una película de aventuras y acción en el espacio, rozando en muchos momentos la comedia, llena de guiños y aderezada de frases ingeniosas, puestas en boca de unos personajes muy atractivos. Es algo así como La Momia o Piratas del Caribe, pero con naves espaciales. ¿Y eso lo hace una buena película? Pues no, pero creo que consigue justo lo que persigue. Apta para todos los públicos, se aleja de las complejidades impuestas por años de historia trekkie y tan sólo pretende entretener, emocionar y divertir, que no es poco.

Lo mejor: Esto es Aventura, con mayúsculas. El cuidado apartado de diseño artístico. Nunca se vio una Enterprise tan espectacular.
Lo peor: Algunos de los personajes son demasiado caricaturescos. La trama es algo pobre y bastante previsible, aunque es parte es de agradecer.

publicado por Taliesin el 27 mayo, 2009
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