Los hombres que no amaban a las mujeres

En serio, yo me creo mucho lo del cine europeo. Creo que además, el viejo continente es el lugar donde han nacido muchos de los grandes genios de la historia del cine, desde Murnau hasta Billy Wilder, Alfred Hitchcock o Federico Fellini, pasando por Godard o García Berlanga. Vale. Pero, no nos engañemos, la concepción de cine-espectáculo, entendido no ya como una fanfarria de gran producción y marketing brutal (muy propio del cine USA), sino entendido como una expresión artística capaz de envolverte totalmente, haciendo que el espectador participe en una inmersión casi total en la dramaturgia de un producto que además tenía estímulos visuales tan impactantes como la pintura y estímulos sonoros tan importantes como la música… eso, se lo debemos a los norteamericanos, no nos engañemos. Ellos lo han inventado, lo han hecho evolucionar con la televisión, las series, los anuncios, la publicidad, los videojuegos. Han creado un universo de códigos visuales, cinematográficos que todos hemos aprendido. Por eso, cuando alguien se dedica a hacer algo tan tosca, tan primitivamente, resulta ridículo. Probablemente si Hitchcock no hubiera hecho cine, esta película estaría muy bien, sería muy entretenida e incluso sorprendente. Pero cualquiera (ojo, cualquiera, cualquiera, no hace falta el espectador más sagaz…) que haya visto una sola película de Hitchcock ya sabe perfectamente quién es el malo, quien es el bueno, y qué es lo que va a pasar. Al parecer, los best-sellers del autor sueco Stieg Larsson levantan pasiones por donde van. No puedo opinar al respecto, porque he leido ninguno de ellos, pero después de ver la pelicula me temo que tampoco me interesan demasiado: la historia de la primera parte sitúa a un periodista en medio de una investigación (por cierto ¿en Suecia no existen los detectives privados?) para descubrir el asesinato de una adolescente en los años sesenta, que perteneció a una adinerada familia de oscuro pasado; el periodista será ayudado por una "hacker" de estética siniestra y vida aún más siniestra. ¿Y? ¿Qué es lo sorprendente de la historia? ¿Cuál es el mensaje que quiere dar el autor? ¿Y el que quieren dar el director? Curtido en filmes que no han salido de su propio país, este realizador se ha hartado de hacer televisión y al parecer quiere mostrar lo malas que son las personas que tienen dinero, y lo buenas e idealistas que son las personas que no lo tienen: aqui todo se trata del capital, es decir, el que tiene pasta se convierte en un ser egoísta, abyecto e inmisericorde, y los que no la tienen, son luchadores por la libertad… Demasiado simplista, demasiado "naïf" para mi gusto. Tan naïf como la investigación, donde todo aparece cuando tiene que aparecer y donde todo encaja cuando tiene que encajar, no antes ni después, sino cuando le interesa al director, para que la película funcione. Eso, y nosotros nos lo tragamos como buenos chicos, que para eso hemos ido al cine… Que no, hombre, que no, que no me lo trago. Un rollazo, por favor, que lenta. Qué aburrida. Qué tostón. Si este es el cine europeo "comercial" que nos quieren vender, desde luego, yo no lo compro. Ni porque esté basado en el best-seller de moda (en Suecia) ni por nada. Cualquier telefilme norteamericano de medio pelo (incluso los de bajo pelo) tienen más misterio, más intriga, más suspense que esto, porque sencillamente, no tiene estructura de "thriller", un palabro que se inventaron los yanquis, y que cuando se han visto películas de Jacques Tourneur, Hawks, Minelli, Rafelson o de Coppola, se entiende a la perfección. Y ahora quieren venir a reinventar ¿el qué? Se les ha pasado el arroz, hombre. O mejor dicho, ni siquiera han llegado a la primera fase de cocción. Y por cierto, los mensajes "ideológicos", se lanzan de otra forma, no dando tomatazos a los espectadores con lo que uno piensa; por si faltara poco, cogen al actor menos fotogénico de toda Suecia para hacer de protagonista. Vamos, un desastre.

publicado por Federico Casado Reina el 6 junio, 2009

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