No siempre se puede ver a George Kennedy y a Clint cerveceando en lo alto de una alargada formación montañosa. Entretenida película de acción que tampoco tenía tanto que ver con el mítico 007.

★★★☆☆ Buena

Licencia para matar

 

Tras el bondiano título que la distribuidora adjudicó a The Eiger Sanction, que hacía referencia a la montaña donde tienen lugar algunas de las escenas claves del film, se escondía una película de espías que tan sólo en algunos momentos podían recordar al mítico 007. Interesado por rodar una película de acción con un pequeño toque de James Bond, Clint Eastwood se decidió a adaptar una novela que mezclaba espionaje y alpinismo, y que le ofrecía además el reto de rodar en escenarios naturales y en la alta montaña. Tras obtener un rechazo de su amigo Don Siegel para dirigirla, finalmente Eastwood se encargó el mismo de ponerse no sólo delante sino también detrás de la cámara.

 

En el film Eastwood interpretaba a Jonathan Hemlock, un agente retirado de una secretísima organización gubernamental que recibía un último encargo para deshacerse de unos agentes enemigos que habían quitado de en medio a algunos viejos compañeros de la agencia. Para cazar a uno de esos agentes secretos  Hemlock debería infiltrarse en una expedición alpina a la peligrosa montaña Eiger.

 

Licencia para matar es un entretenido film de acción y espionaje que por lo general sigue los tópicos del género con escenas de cama, peleas y escenas trepidantes, entre las que destacan espectaculares tomas rodadas en el Eiger y en otras formaciones montañosas. La película no tiene más pretensión que ofrecer una buena historia de espías competentemente rodada por Eastwood, y desde luego no hay que pedirle a la cinta nada más que eso: dos horas de pasatiempo cinematográfico y acción.

 

Junto a Eastwood aparecen, además de algunas bellas señoritas, venerables secundarios como George Kennedy o Jack Cassidy. Eastwood insistió, una vez más, en rodar él mismo todas sus escenas de acción, aunque en esta ocasión comprendió que rodar en alta montaña iba a ser más peligroso que cualquier otra escena que hubiera podido rodar antes. Y es que la sensación que le queda a uno tras ver Licencia para matar es que simplemente los alpinistas están majaretas.


publicado por Moebius el 15 junio, 2009
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