muchocine opiniones de cinedesde 2005

La película que junto a “”Flecha rota”” comenzó a cambiar la imagen amable de James Stewart, y un clásico del western de los años 50.

★★★☆☆ Buena

Winchester 73

 

James Stewart se convirtió durante los primeros años de su carrera en el chico del pueblo, el hombre honrado que siempre salía adelante a pesar de las dificultades, el pequeño y amable vecino de la puerta de al lado. Y así le consideraba el gran público cuando al entrar su país en la Segunda Guerra Mundial el actor se presentó al servicio activo para defender a su patria, en un servicio bastante más activo que el de muchos otros actores que decidieron o aceptaron el estar más protegidos. Pero tras regresar a casa en 1945, para él las cosas, como para otros veteranos, parecían haber cambiado.

 

Quién sabe, quizás el bueno de Jimmy nos habría dejado sin muchos de los clásicos que os regaló tras la Segunda Guerra Mundial si hubiera decidido convertirse en piloto comercial, o en hacer finalmente caso a su padre y alejarse de la pecaminosa Babilonia hollywoodiense, o tal vez se habría recluido en los circuitos teatrales, o quién sabe que más. Lo cierto es que en lo años posteriores a la guerra James Stewart, como le ha pasado a hombres y mujeres desde el principio de los tiempos laborales, decidió replantearse su carrera y su vida. Dejó expirar su contrato con la MGM, fichó por una agencia de talentos y se convirtió en una de las primeras estrellas del viejo Hollywood en convertirse en actor independiente. Fue entonces cuando decidió por cambiar radicalmente de imagen, y seguir el viejo axioma del no more mister nice guy. Comenzaba una nueva etapa en la carrera del “caballero sin espada”.

 

El impacto del público al ver a James Stewart escupiendo sus frases y pegando golpes y tiros no en Winchester 73 no debió ser menor al que provocó años más tarde su amigo Henry Fonda al matar a ya sabéis quién en Hasta que llegó su hora. Como una bofetada llegó la noticia de que James Stewart podía ser un tipo duro, ¿y qué mejor sitio para los tipos duros que el Salvaje Oeste?

 

No es casual que un film llamado Winchester 73 tenga como protagonista a un rifle. Podría decirse que junto a Stewart y Shelley Winters el rifle es el tercer coprotagonista de la historia. En el film Stewart interpreta a Lin McAdam, un vaquero vengador que junto a su amigo High Spade persiguen sin cesar al bandido Dutch Henry, hasta que llegan a Dodge City, donde el mítico sheriff Wyatt Earp desarma tanto a perseguidores como perseguidos. McAdam decide entonces participar en un concurso de tiro enfrentándose a Dutch. El premio es un rifle Winchester último modelo. Lin gana el rifle, pero Dutch se lo roba, reanudándose la persecución, durante la cual el rifle irá cambiando de manos sin que sus dueños puedan evitar verse afectados por la posesión del rifle que simboliza la venganza personal de McAdam y la maldad de Dutch.

 

Cuando el director proyectado para Winchester 73 se desinteresó de la película, Stewart propuso que el estudio fichara a Anthony Mann, director al que admiraba y a las órdenes del cual había trabajado el actor en obras teatrales durante la preguerra. La colaboración entre Stewart y Mann demostraría ser fructífera, tanto artística como comercialmente, relanzando la carrera de ambos. De hecho actor y director todavía colaborarían en otros cuatro westerns, algunos de los cuales siguen considerados como grandes clásicos del género.

 

Bajo la tutela de Mann la película progresa sin apenas descanso, y con gran acierto el film se aleja de sentimentalismos innecesarios, y el lucimiento de Shelley Winters viene más por su faceta de chica ex-cabaretista que por romances con el protagonista u otros personajes. El romance queda sugerido, pero lo que prima es la sed de justicia y el curso de acontecimientos en los que el rifle es protagonista. Winchester 73 cuenta también con inolvidables escenas crepusculares que hablan por sí solas de la gran labor del director de fotografía, William H. Daniels.

 

La labor de Mann es ciertamente remarcable, ofreciendo una cuidada escenografía y un ritmo seguro y con pausas que acompañan a los momentos estelares del film, que son básicamente aquellos en los que James Stewart hace su aparición, demostrando no que fuera un grandísimo actor, pues a esas alturas lo había demostrado de sobras, sino que podía enfrentarse a papeles más dramáticos y oscuros, más en la línea de su también gran amigo John Wayne.

 

En Winchester 73 cabe destacar también a dos futuras estrellas que todavía estaban comenzando sus carreras por entonces: Rock Hudson y Tony Curtis, aunque si uno no se fija bien pueden pasar desapercibidos. Pero eso no pasa de ser una mera anécdota: James Stewart era muy superior a ellos, y su sola presencia hace de Winchester 73 un western imprescindible.

publicado por Moebius el 12 septiembre, 2009

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