El director da otro giro en su carrera. Si la venganza estaba presente en buena parte de sus películas (véase RESERVOIR DOGS, KILL BILL ó DEATH PROFF), ésta última profundiza en el odio, de una forma descarnada y visceral. En la forma, puro estilo de

★★★★☆ Muy Buena

Malditos bastardos

Tanta aproximación al tema del holocausto, tanta revisión histórica, tantos ajustes de cuentas…que al final llegó Tarantino con su película. ¡Sorpresa! Nadie esperaba que al niño salvaje de Hollywood le diera esta vez por una bélica, por llamarla de alguna manera, contextualizada en la Segunda Guerra Mundial. Además de todo esto el director se recrea en una historia de política ficción. Objetivo: matar, qué digo, aniquilar nazis…incluido el propio Hitler.

El director da otro giro en su carrera. Si la venganza estaba presente en buena parte de sus películas (véase RESERVOIR DOGS, KILL BILL ó DEATH PROFF), ésta última profundiza en el odio, de una forma descarnada y visceral. En la forma, puro estilo desbocado; en el tema, autor llamado Quentin, cada vez más presente en el detalle.

A años luz de las visiones de Spielberg y Polanski, con sus respectivas LA LISTA DE SCHINDLER y EL PIANISTA, Tarantino se suma a una nueva oleada iniciada, desde el cine comercial, con THE BLACK BOOK de Paul Verhoeven. Odio y venganza frente a tragedia y memoria. A años luz de poesía visual, de un estilismo desorbitado, el director apuesta por un ejercicio de género, de cinéfilo endemoniado que va desde la anarquía de los títulos de crédito iniciales (por ejemplo, idea vista en COCKFIGHTER de Monte Hellman), pasando por el primer capítulo a puro western hasta el suspense a lo Hitchcock del capítulo final. Algo que ya descubrimos en sus obras anteriores pero, esta vez, con un tono más reposado, preciso y maduro. Y Brad Pitt (en la mejor actuación de su carrera) haciendo de Tarantino, el papel que el mismo director hubiera interpretado en otro momento.

Tras los fuegos de artificio (desde un principio, se consideró a Tarantino como un genio; y sus primeras películas con más repercusión mediática PULP FICTION y KILL BILL) se esconde el mejor cine del director norteamericano: por orden de aparición, RESERVOIR DOGS (ópera prima como paradigma), JACKIE BROWN (la mejor para el que escribe) y BASTARDOS SIN GLORIA.

Ese cine de género que algunos están empecinados en hacer desaparecer, como los rollos y rollos de celuloide que se queman en la escena final, es el que Tarantino rescata en cada una sus películas. Esta última vez de forma genial.
publicado por José Antonio Bermúdez el 29 septiembre, 2009

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