Una historia de complejo trasfondo y asustante paralelismo con ciertos aspectos de la actualidad, puesta en pie de una forma milímetricamente fiel a lo que fue la Alejandría del s. IV y que proporciona dos horas de buen cine español que hace reflexio

★★★★☆ Muy Buena

Ágora

Tras 5 años desde su Mar Adentro. Alejandro Amenábar vuelve a las pantallas con Ágora un proyecto que, aunque suene tópico, tiene proporciones épicas en todos sus aspectos: desde los más áridos números del presupuesto hasta la compleja historia que refleja. Además, el director se rodea de un elenco internacional encabezado por la oscarizada Rachel Weisz. Se estrenará el 9 de Octubre en los mejores cines.

Estamos en la Alejandría del s. IV d.C., Hypatia es una filósofa y astrónoma de la época que, encerrada en la mítica biblioteca, se ve atrapada entre las revueltas religiosas entre cristianos, judíos y ateos que comienzan a surgir, sin percibir que su joven esclavo, Davo, y su fiel alumno, Orestes, formarán parte de ellas.

Una aventura así solo puede ser abordada desde el riesgo, y desde luego, los responsables de esta cinta han puesto toda la carne en el asador para llevar a cabo una recreación lo más exacta posible de la Alejandría de entonces para la producción de una película compleja, polémica, de fuerte carga ideológica y que, en definitiva, pretende agitar conciencias con la elegancia que solo pueden hacer los genios: dejando al espectador la posibilidad de elegir, interpretar y sacar conclusiones.

Porque Ágora tiene muchas capas de interpretación, muchas maneras de entenderla, de comprenderla y en definitiva mucha información muy interesante que dar si ésta quiere ser recibida por el espectador, porque tan posible es la interpretación superficial de la trama, como cabe la posibilidad de desmenuzar todas y cada una de las escenas del filme para hallar un trasfondo bastante más complejo de lo que a priori puede parecer.

Hipatia es un vehículo para mostrarnos las condiciones sociales de la mujer en la antigua Alejandría, la curiosidad científica, también la dicotomía ciencia/fe y sobretodo el poder que otorga el saber frente al poder de la fuerza. Por otra parte está Orestes, alumno de Hipatia y representante del otro vértice de la ciudadanía privilegiada de Alejandría: la del poder político. Entre estos dos personajes se encuentra Davo, que se debate entre el amor que profesa en secreto a su ama, y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos.

Toda la grandiosidad de la que Alejandro Amenábar ha hecho gala en historias menores de su anterior filmografía, cobran sentido en esta cinta y resulta infinitamente más efectiva gracias en parte a una planificación pretendidamente grandilocuente, mayestática y objetiva, y en parte gracias a la dirección artística y los diseños de vestuario y de producción que tristemente resultan deslucidos por culpa de una fotografía excesivamente realista que expone demasiado todo lo que ocurre en pantalla.

En definitiva, una historia de complejo trasfondo y asustante paralelismo con ciertos aspectos de la actualidad, puesta en pie de una forma milímetricamente fiel a lo que fue la Alejandría del s. IV y que proporciona dos horas de buen cine español que hace reflexionar al espectador. Podéis comprobarlo el próximo 9 de Octubre.

publicado por Pablo López el 7 octubre, 2009

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