Un intimista drama personal que bebe incontestablemente del maestro Kubrick

★★★☆☆ Buena

Moon

Duncan Jones sería cualquier persona de no ser porque su padre es David Bowie. El hijo del mito, ducho en el mundo del cortometraje, estrena ahora su primera película, Moon, una modesta película de ciencia ficción repleta de buenas ideas.

Sam Bell es un astronauta destinado en misión a la luna durante tres años. Aislado y con la única presencia del ordenador Gerty, pasa los días de su reclusión forzada. Cuando su contrato está a punto de finalizar, algo empieza a ir mal, y descubrirá un terrible secreto que le concierne.

Resulta difícil entrar en el comentario de esta película sin destripar su trama, pero se intentará. La inmensidad del espacio inhabitado de la superficie lunar es el lugar elegido para el desarrollo de la historia, interpretada con notable eficiencia por Sam Rockwell, dando vida a un complejo personaje que da mucho de sí a lo largo de la cinta. Kevin Spacey, a su vez, pone voz al ordenador Gerty, el alma de la nave que vela por la seguridad, el confort y la estabilidad emocional del astronauta aislado.

Aún con una sinopsis bastante atrayente, se echa en falta desarrollo de la trama, no por la clásica premisa de la segunda parte, sino por lo prometedor de la historia que falta por reflejar. En cualquier caso, es para nada insuficiente lo que Duncan Jones ha reflejado en su primer filme, un intimista drama personal que bebe incontestablemente del maestro Kubrick, y más concretamente de su 2001: Una odisea en el espacio.

Y como aquella, ésta Moon nos habla de la soledad del hombre, de la interacción máquina/persona, sus ventajas y sus inconvenientes, y nos presenta un futuro cercano totalmente tecnológico y dominado por las corporaciones, pero que basa su argumentación en la introspección y en un prometedor suspense que no se alarga más allá de una decena de minutos. A pesar de lo elegante y sosegado de la propuesta, no hubiera estado de más poner algo más de carne en el asador, algo más de riesgo en la trama.

A pesar de no epatar, el hipnotismo que proporciona esta película hace que uno se quede pegado a la butaca. Sin duda, gracias a la sobria realización de Jones, la resultona fotografía de Gary Shaw y a la maravillosa banda sonora de Clint Mansell. Podréis viajar a la luna como Sam Bell a partir del día 9 de Octubre.

publicado por Pablo López el 8 octubre, 2009

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