un elegante envoltorio que fracasa en muchos aspectos técnicos y artísticos pero que al menos ha supuesto otra nueva bisagra para el género

★★☆☆☆ Mediocre

El caballero oscuro (The Dark Knight)

En la prepotencia de quienes han considerado el cómic como un género menor, carente de inteligencia y orientado a un público infantil, las mal llamadas “novelas gráficas” que poblaron con su divertida visión de la era Reagan los quioscos de los ochenta fueron consideradas, sin paliativos, obras maestras que habían demostrado la madurez de un género, y que creaban una notable bisagra especialmente en el cómic de superhéroes.

Ante la masiva adaptación de tebeos por parte de un Hollywood que ha visto en el público, que se crió con aquellas novelas gráficas, su nuevo mercado aparece ahora la misma actitud diferenciadora entre el subproducto y la obra maestra, sin lugar a las matizaciones, que viene demostrando la necesidad de que se tome en serio géneros infravalorados aún a costa de renunciar a aquello que los hace tan disfrutables. Con “El caballero oscuro” podemos aplicar dicha máxima al cine de superhéroes, si bien Batman nunca ha tenido superpoderes y su tradición se encuentra más próxima a Sherlock Holmes, James Bond o El zorro que a Superman o Spiderman. Cristopher Nolan, en su afán por tomar el control de la saga que ha supuesto su mayor éxito, ha optado por explicitar su mensaje en un confuso guión lleno de buenas ideas pero no especialmente presentado. La escasa visibilidad de la acción, el ritmo de una película de tan larga duración y su exceso de subtramas que le lleva a abarcar dos películas en una y crear una extravagante estructura sin clímax definido repercuten negativamente en una película que se sueña más importante y madura, como las novelas gráficas de los ochenta. La necesidad de alejar al superhéroe del adolescente, del producto de quiosco es el motor principal de una película que necesita recalcar su hiperrealismo y sus paralelismos con la realidad (Zodiac y 11-S de por medio) para crear una vaga esperanza de idealismos que ocultan auténticas chapuzas no muy propias de una producción de esta envergadura.

Así, si bien “El caballero oscuro” mantiene unas muy nobles intenciones, al igual que ese fugaz e indefinido Batman sobre el que gira, tiene que huir de su propio origen para mantener una mascarada, un elegante envoltorio que fracasa en muchos aspectos técnicos y artísticos pero que al menos ha supuesto otra nueva bisagra para el género, aunque esta sirva, como la anterior, para ocultar obras con menos fama y base intelectual, pero no por ello inferiores.

Lo mejor: la belleza de algunas de sus imágenes y su endiablado ritmo.
Lo peor: Sus ganas de transcender y superar un complejo de inferioridad a costa de pretender no ser lo que es: una película de superhéroes. Las escenas de acción, pérfidamente rodadas.
publicado por Ignacio Portabela el 11 octubre, 2009

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