Para que la señorita Gilda y el señor Farrell se avengan a estar juntos tiene que haber dos matrimonios, unos cuantos golpes, el monopolio mundial de tungsteno, un striptease y un asesinato. ¿Véis cómo el amor es una cosa complicada?.

★★★★☆ Muy Buena

Gilda

El amor es un juego peligroso. La gran mayoría de las personas seguramente no han pasado por el trance de caer rendido a los pies de alguien, han sustituido el amor por un matrimonio o noviazgo de conveniencia con una pareja por la que no se siente nada, si acaso apetito sexual efímero. El qué dirán si me quedo soltero, necesito sexo de vez en cuando, soy gay pero que no se entere nadie, a ver quién me hace la comida, quiero hijos como sea y cosas así son los motivos ulteriores de la mayoría de matrimonios, como ya decía Tolstoi en “Sonata a Kreutzer”. Y el torbellino interior escuchando “Something” a su lado se sustituye por una balada casposa de algún mierdecilla mediocre como Luis Miguel o los tonticos esos de Operación Triunfo y asunto arreglado. Amor de todo a cien, amigos, que es al amor como el chopped al ibérico.

Quizás esta gente, pese a lo vomitivo que me resulta este paripé, esté en lo cierto. El amor es un cara o cruz tan grande que jugar a él te eleva a los cielos y te baja a los infiernos en un abrir y cerrar de ojos, hay que tener un alma batalladora y aventurera para dejarse arrastrar por los cantos de sirena y el gusanillo estomacal. Todos los que nos dimos la gran ostia alguna vez (todos los que hemos amado de verdad seguramente) pensamos durante un tiempo si no haríamos mejor en hacer como ellos, ir a lo sencillo y echarnos una novia para pasar el rato o para lucirla por el centro comercial como si fuera unas bambas nuevas. Muchos “werthers” cambiaron de bando y pasaron a engrosar las filas del amor mercenario, otros seguimos en nuestra romántica gilipollez pensando que un minuto de felicidad compensa meses o años de dolor ….

La verdad es que a “Gilda” le va como un guante esa canción de Sabina de “Amor se llama el juego”. Dos personas (la voluptuosa Rita Hayworth y Glenn Ford, un galán de Hollywood con pinta de currito) van del amor al odio a velocidad de crucero, insultándose (eso sí, con estilo) e incluso dándose guantazos. Si, habéis oido bien, en el Hollywood clásico no había ministerios de igualdad, incluso una buena bofetada a tu partenaire femenina estaba considerada un síntoma de glamour. Si tenéis ganas de opinar si está bien o mal os ruego lo hagáis en otros sitios, no tengo ganas de que esto se llene de nostálgicos rancios ni de féminas con bosque axilar.

Para que la señorita Gilda y el señor Farrell se avengan a estar juntos tiene que haber dos matrimonios, unos cuantos golpes, el monopolio mundial de tungsteno, un striptease y un asesinato. ¿Véis cómo el amor es una cosa complicada?. Es una película entretenida, sobre todo si eres un clasicófilo, pero tremendamente sobrevalorada al igual que sus protagonistas. Seguramente pasó a la historia por esos tres minutos del video de abajo: el amago de despelote de la Hayworth y el bofetón más famoso de todos los tiempos. Otro gallo hubiera cantado si hubiesen sido Bogart y Bacall, pero esa es otra historia.

Lo peor:

publicado por Javier Martínez el 31 octubre, 2009

Etiquetas relacionadas

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.