muchocine opiniones de cinedesde 2005

Continuación de esta marketinera y edulcorada historia de amor sobrenatural que, al igual que la anterior, insinúa mas de lo que ofrece. Un producto destinado ciento por ciento al público femenino adolescente.

★★☆☆☆ Mediocre

Luna nueva

Como sabrán, y si no lo saben les cuento, esta es la continuación de “Crepúsculo”, aquella recordada paparruchada romántica que se estrenó a fines del año pasado, y que hizo las delicias de cuanta adolescente hormonalmente desequilibrada andaba por las cercanías de las salas cinematográficas.
Fue gracias a eso, y a una muy bien montada campaña de marketing destinada a un público decididamente adolescente, que esta mediocre tirando a mala saga hoy termina por transformarse en un verdadero suceso que cuenta, incluso, con seguidores tan acérrimos que son capaces de pegarte un bife si les hablás mal de sus adorados vampiritos.
Por si no vieron aquella primer entrega, y a fin de que no se queden en pelotas y sin saber de que se trata, pueden hacer clic acá … no, mejor acá … no, no, tampoco …. Acá. Si, ahí si, y leer la crítica que con tanto cariño realicé en aquel momento.
De esta manera ustedes se actualizan en como viene la historia y, de paso, yo me ahorro el engorroso trabajo de tener que hacer una reseña de la misma.
Dicho esto, pasemos a lo que nos compete:


Sinocsi

En esta oportunidad, la historia inicia el día del cumpleaños de Bella quien, como había estado soñando que se convertía en una vieja chota y se daba cuenta de que iba a quedar medio mal seguir andando con un pibe que se seguía viendo como de veinte años (porque Edward es vampiro y, como todos saben, los vampiros no envejecen), andaba así medio amargada, poniendo cara de culo cuando alguno la saludaba, y dejando bien en claro que no tenía ni la mas mínima intención de festejar ni de soplar la vela.
Sin embargo, a su muy entusiasta cuñada vampira Alice, esto no le importó un pomo y, sin que Bella lo supiese y de puro metida nomás, esa misma noche le organizó una fiesta sorpresa ahí en la casa de los Cullen, su familia política vampira.
A Bella medio que no le gustó mucho la sorpresita, pero como ya estaba ahí, estaba exageradamente caliente con el paparulo de Edward y quería estar con él y, además, iba a quedar muy mal si se iba a la mierda, intentó ponerle algo de onda.
Todo marchaba normalmente como en cualquier fiesta, con saludos de compromiso, regalos, sanguichitos de miga, chistes verdes y fotos, cuando de repente, al intentar desenvolver uno de los obsequios, la mamerta de Bella va y se corta un dedo con el papel. "Uh” dice “Dicen que si te cortás con papel te morís jejeje”, y cuando levanta la vista para ver quien se estaba riendo por su ocurrencia, se aviva de que está sangrando en una casa llena de vampiros que, de repente, la habían empezado a mirar como si fuera un pollo al spiedo; en especial el trolazo de Jasper que ya se empezaba a relamer mientras se ponía una servilleta en el cuello (Por si no lo recuerdan, este pibe fue el último del clan convertido en vampiro y todavía no está del todo domesticado. O algo así. O sino es el mas comilón. No se. No me acuerdo).
“¡¡No, no!! ¡¡No es sangre!! ¡¡Es ketchup!! ¡¡Es ketchup!!” grita Bella medio nerviosa y creyendo que los Cullen, además de vampiros son boludos pero, por desgracia, ya es tarde, porque Jasper se pone como loca y al grito de “¡¡¡¡¡¡Comiiiiiiiiidaaaaaaa!!!!!” se arroja sobre la joven con intenciones de cenársela de una chupada ahí mismo.
Afortunadamente, Edward, que estaba ahí cerca comiendo unos chizitos y poniendo sus consabidas caras de constipado, logra interponerse entre ellos, y medio a los sopapos evita que su novia termine siendo el plato del día.
La situación no pasa a mayores salvo por el hecho de que la fiesta termina arruinada, quedaron todos medio molestos, Jasper se fue llorando a su habitación sin cenar, la casa quedó hecha un desastre, sobró un montón de comida y gaseosa y, además, a Edward le cayó la ficha de que para Bella es demasiado peligroso seguir andando con él y su familia.
Debido a esto, y también a que en el pueblo ya se habían empezado a avivar de que en la familia Cullen nadie envejecía, aún a pesar de que lo desgarraba por dentro (o lo tapaba, a juzgar por las caras que pone), Edward se ve forzado a tomar la drástica decisión de tomarse el palo junto con los suyos.
Al otro día entonces, lleva a Bella al bosque y muy serio le dice “Estuve pensando en nosotros y tengo que decirte algo pebeta”.
“Mira si te sentís mal porque no me hiciste ni un regalito pedorro, siendo que tu familia está podrida en guita, no te preocupes. Yo no soy materialista. Y tampoco pienso que seas un flor de amarrete. Quedate tranquilo” responde Bella
“No, no es eso. Es algo mucho mas importante” dice Edward haciéndose el dramático.
“Ya se. No me digas nada. Te la comés ¿No? Bueno, ya algo me imaginaba. Sos demasiado pulcro y además se nota que te pintás los labios. Además hace bastante que estamos curtiendo y todavía no me tocaste ni una teta. Y bue, … No, si yo tengo una puntería para los tipos” dice Bella meneando la cabeza.
“No, no, nada que ver. No es eso. Además yo no me pinto los labios” responde Edward pasándose disimuladamente la mano por la boca “Dejame hablar ¿Queres? La cosa es que……. creo que lo nuestro no va mas piba” dice Edward sin que se le mueva un músculo de la cara “Por eso me voy del pueblo junto con mi familia”.
“¿¿Qué?? ¿Es por lo de la fiesta? Loco yo no tengo la culpa de ser apetitosa. Además me corté sin querer. No fue a propósito. Al final no te bancas una man. Yo te banco todo y vos a la primera te querés rajar. Me parece que estas exagerando. ¿Qué te pasa? ¿Ya no me querés mas?" le dice Bella con cara de circunstancia y el culo fruncido.
“Y …. No, la verdad que no. Ya fue. No sos vos, soy yo. Vos te mereces algo mejor. Yo no fui. Es lo mejor para los dos. Necesito espacio. Estoy confundido. Esto no es lo que parece. Mejor seamos amigos. Ea ea pepé. Se acabo, se finí, tufi memé” dice Edward intentando sin éxito lograr alguna expresión significativa con su rostro.
“Pe..pero ¿Vos me estás jodiendo?” gime Bella entre compungida y furiosa.
“No. Para nada. Es así. Lo único que antes de irme tengo que pedirte una cosa” dice Edward.
“Ah si claro. ¡El señorito encima tiene demandas! A ver ¿Que querés?” dice Bella cruzándose de brazos y moviendo la patita contra el suelo.
“Te pido por favor que me prometas que no vas a hacer ninguna locura” dice Edward haciéndose el romántico.
“¡¡AAAhhhh pero miralo vos la facha!! ¿Pero qué te pensas nene? ¿¿Que porque te vas y me colgás la galleta yo me voy a volver loca, voy a tener pesadillas, voy a ser mas amargada que de costumbre y que voy a andar haciendo cualquier cosa solo porque no soporto el dolor de perderte?? ¡Pero por favor! ¿¿A quien te comiste pibito??" dice Bella haciendo ademanes exagerados y sin poder disimular que ya está llorando como una boluda.
“Bueno, me alegro que nos entendamos. Hasta chau” dice Edward. Le da un beso en la frente y se va.
“¡¡Nonono!! ¡¡¡¡Vení para acá mampiro cagador!!!!" grita Bella que seguía sin hablar bien “¡¡No te vayás!!".
Pero ya es tarde. Edward desaparece como por arte de efectos especiales.
Bella, con el corazón roto y la chucha caliente, se echa a correr por el bosque intentando encontrar a su amado e inexpresivo inmortal, pero es en vano.
Finalmente, vencida por el cansancio, cae rendida al lado de un tronco y encima de una cagada de venado.
En un suspiro dice “Mampiro hijo de pu …" y se duerme, ahí mismo en medio del bosque.
A partir de ese día, Bella cae en un profundo estado de depresión.
Se vuelve mas huraña que de costumbre, no come, no duerme, no se baña, no se peina, y encima, tiene unas pesadillas terribles que hacen que se ponga a gritar como una desquiciada todas las noches.
Ante esta situación, su padre, que ya tenia las pelotas por el piso, la amenaza con mandarla a vivir con la loca de la madre, por lo que Bella, que no quiere abandonar el pueblo porque alberga la esperanza de que el ganso de Edward pueda llegar a volver, para evitarlo se hace la que está todo bien, que ya pasó, y para demostrarlo accede a salir a la noche con una de sus amigas.
Es en esa salida cuando, al enfrentar una situación riesgosa, Bella ve una imagen así medio fantasmagórica de su amado Edward que re vigilante le dice “Prometiste que no ibas a hacer locuras” antes de desvanecerse en el aire.
“¡Agarrame éssta vos, garca!” es lo primero que le surge decir a la joven, pero poco después, luego de barajar varias hipótesis y descartar que la aparición haya sido producto de los vinos que se había tomado antes de salir, se da cuenta de que el Edu se le aparece cada vez que ella está medio por mandarse una cagada que le sube a full la adrenalina.
“¡¡¡Uhhh estoy re loca!!!” se dice la joven a si misma pero, desesperada y alzada como está, no puede evitar empezar a buscar ponerse en situaciones de peligro, incluso aunque estas representen un riesgo para su vida, únicamente para satisfacer su gran deseo de sentir a Edward cerca suyo otra vez.
De entre todas las cosas que hace (después del curso de domadora de leones, el paseo por Fuerte Apache a las once de la noche, en tanga y agitando un billete de $100, y el arrojarse por las Cataratas del Iguazú adentro de un barril) es ir a Warnes y chorearse un par de motos medio hechas bolsa de un desarmadero, para pedirle luego a su viejo amigo indio Jacob (que está mas grande y se ve que se estuvo papeando de lo lindo), que la ayude a arreglarlas para después salir a hacer willys por ahí.
Esto hace muy feliz a Jacob que, como quedó claro en la película anterior, está mas que caliente con Bella y no ve el momento de poder darse el gusto de pegarle unas buenas sacudidas.
Gracias a esta nueva tarea, la relación entre ellos se vuelve aún mas estrecha, y Jacob pasa a ser un gran consuelo para Bella (sobre todo porque cuando lo vió en cueros casi se le incendia la chuchi de la calentura que le agarró, al igual que a todas las espectadoras de la sala), ayudándola a recuperar poco a poco la normalidad de su vida.
Lo que la joven aún no sabe es que el bueno de Jacob, así como se lo ve con esa carita de nene, lleva en su sangre el gen de la licantropía, el cual, llegado el momento, lo forzará a juntarse con otros como él para convertirse en una manda de enormes y sanguinarios lobos cuya misión es la de destruir a los vampiros que, rompiendo el pacto sellado por ambas especies hace siglos, intenten lastimar a algún ser humano.
No obstante, y a pesar de esta incipiente nueva relación semi romántica con Jacob, Bella continúa obsesionada con percibir la imagen de Edward, por lo que en una de sus locas búsquedas de adrenalina, no tiene mejor idea que mandarse un clavado al río desde un acantilado.
Este suceso, provoca que Alice (la cuñada vampiro), reciba a la distancia la visión (porque es algo así como una vidente. También es astróloga y por $20 te tira las cartas) de que Bella ha decidido suicidarse (se ve que, como vidente, la vampiro es bastante poco confiabe) y en lugar de callarse la boca, va y se lo cuenta a Edward.
El muchacho entonces se pone como loco, y luego de golpearse repetidamente su escuálido pechito de púber lampiño al grito de “¡Es por mi culpa! ¡Por mi culpa! ¡Por mi gran culpa!” toma la radical decisión de terminar con su vida él también.
Para esto, no va a clavarse una estaca en el corazón o sentarse sobre ella, ni a comerse una ristra de ajo, ni a ponerse al rayo del sol (además estos vampiros no se mueren si se exponen al sol sino que brillan. No pueden ser mas gay), sino que lo hará entregándose a los Volturi, una especie de realeza ancestral, poderosa y bastante afeminada de la raza de los vampiros, que condenan a muerte a cualquiera de ellos que se exponga en público, ya que el romper su anonimato, hace peligrar la existencia misma de su especie.
Ante esta situación, Alice decide volver al condado de Forks para cerciorarse de que lo que vió en su visión es correcto, pero al llegar se da cuenta de que la pifió feo ya que Bella está ahí en la casa lo mas campante.
Allí entonces le cuenta a Bella lo que Edward está a punto de hacer, por lo que la joven debe decidir entre dejar todo atrás y arriesgarlo todo, incluso su entrañable y casi romántica relación con el pobre de Jacob (que otra vez se queda sin ponerla) para intentar llegar hasta su amado a tiempo y evitar así que cumpla con su fatal destino, o seguir como está y arriesgarse a ser la mamá de una camada de adorables y sanguinarios lobitos.


La película no presenta demasiados cambios con respecto a lo que fue la anterior, y sigue siendo un producto pensado casi exclusivamente para ese público adolescente y mayoritariamente femenino que aún cree en los cuentos de hadas y el amor trágico.
El guión sigue siendo predecible, empalagoso y cursi, lleno de frases relamidas puestas ahí para que al ser pronunciadas por el grasa del protagonista todas las espectadoras pelotudas hagan “Aaahhhhhhhhhh” (cosa que hicieron en cada oportunidad, aunque cueste creerlo).
El ritmo de los acontecimientos es lento, y por momentos se hace demasiado denso, lo cual, al final, da la sensación de que todo es innecesariamente mas largo de lo que parece.
Los momentos de acción son escasos y no aportan nada destacable, producto esto quizás de la mediocre factura de unos efectos especiales que realmente no muestran nada que no se haya visto antes y de una banda sonora que no se esmera en salir de lo habitual.
Una vez mas, al igual que en la anterior, los ribetes sobrenaturales de la historia (quizás lo único interesante del asunto) se ven tristemente desperdiciados con licencias completamente arbitrarias (una vez mas los vampiros brillantina, pero ahora acompañados por los hombres lobo de conversión automática), desaprovechando así el único punto relevante que podría tener esta producción y restándole, además, una cierta cuota de realismo que hubiera sido realmente muy bienvenida.
En cuanto a las actuaciones, se repite el elenco de la primer parte casi en su totalidad.
La pareja protagónica está compuesta por Kristen Stewart como la afligida Bella Swan, que a pesar de que por momentos muestra cierta exageración en los gestos, logra un trabajo convincente; y el siempre inexpresivo Robert Pasttinson como Edward Cullen, el vampiro con tránsito lento, que sigue demostrando que actúa con la gracia de una ojota y la ductilidad de un ladrillo.
Junto a ellos están Taylor Lautner como el indio patova Jacob Black, cuya labor opaca la mayor parte del tiempo a la de Pattinson (además el pibe se la bancó como machito y para sacar abdominales se mató en el gimnasio. No como el otro maraca, que se los tuvieron que pintar), Ashley Greene como Alice Cullen, Peter Facinelli como el Dr. Carlisle Cullen, Dakota Fanning como Jane (que supongo que por lo que dura su participación, debe estar debiendo algunas cuotas de algo y necesitaba unos mangos), Michael Sheen como Aro, y todos los otros.
La película fue dirigida por Chris Weitz quien cuenta en su haber con trabajos tales como “American Pie: La boda” y “La brújula dorada” y que en este caso hizo lo que pudo con una historia que sigue siendo demasiado pretenciosa para lo que termina ofreciendo.

Lo mejor: El Big Mac que me comí antes de entrar
Lo peor: Un poco de todo, pero la cara de nada de Pattinson se lleva los laureles.
publicado por Renegado el 26 noviembre, 2009

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