muchocine opiniones de cinedesde 2005

Pocahontas según James Cameron.

★★★☆☆ Buena

Avatar

La parte más confusa de la película es el principio, cuando mediante la voz en off del protagonista (Sam Worthington), un marine confinado a una silla de ruedas, nos ponemos en situación y asistimos a su llegada al exótico mundo de Pandora, un lejano planeta donde los terrestres tienen intereses energéticos y económicos. Durante el primer acto presenciamos extraños experimentos genéticos, experiencias extracorpóreas al estilo Matrix, colonialismo espacial, robots gigantes, alienígenas azules de tres o cuatro metros de altura y diversas salidas de tono que pretenden otorgar carisma a los personajes, gran parte de ellas a mayor gloria del Coronel Miles (Stephen Lang) y de la doctora Grace (Sigourney Weaver), la directora del proyecto que da título al filme. La ofuscación también se acentúa porque la película hace gala de un exagerado uso de las tres dimensiones y el espectador siente inevitablemente una primera impresión de mareo y desorientación, así que al principio uno puede llegar a pensar que el filme es demasiado freak para gustar en las salas de cine, pero esta sensación se acaba cuando Pocahontas asoma la cabeza.

Después de una introducción extraña, complicada y excesiva, la película se asienta en una trama simplona, convencional y reconocible para cualquiera que sepa en qué mundo vive, ya que los referentes son muchos y variados. Desde tardíos westerns como Un hombre llamado caballo (1970) o Bailando con lobos (1990), pasando por películas ecológicas como Gorilas en la niebla (1988) y Los últimos días del Edén (1992), la ciencia ficción épica de Dune (1984), el romance inter-extraterrestre de la novela Una princesa de Marte (1912), o un sin fin de detalles que la emparientan con edulcorados dibujos animados como FernGully (1991) o la ya mencionada Pocahontas (1995).

En Días de cine, el programa de La 2, se aventuraron a afirmar que la película tendría la misma repercusión que Star Wars (1977) en su momento, y nada más lejos de la realidad. El único símil factible que se me ocurre con la saga apadrinada por George Lucas es que parece como si se hubieran gastado todo el dinero de aquella franquicia en rodar los dos capítulos de La batalla en el planeta de los Ewoks (1985), aquellas películas estrenadas directamente a video y que más de un aficionado convenientemente ha olvidado (me disculpo por reabrir tan doloroso recuerdo). Sí, es cierto que Star Wars también es un colage de múltiples referentes, y lo mismo sucede con Matrix (1999), pero en aquellos filmes el viejo material aparece con una energía innovadora, mientras que aquí detrás de tanta pirotecnia visual se vislumbran los engranajes de una historia más vieja que el andar a pie. Ahora centrémonos un poco en los efectos especiales y en el popular uso de la simulación 3D que hace la película, ¿son tan innovadores como nos los están vendiendo?

Que el apartado visual es el plato fuerte del filme es una cosa indiscutible, porque Avatar por encima de todo es ESPECTACULAR. Paisajes virtuales, personajes generados por ordenador y actores reales, logran unificarse en perfecto equilibrio, donde nada en ningún momento desentona lo más mínimo. En este sentido la película es todo un hito. También hay que añadir un diseño artístico y conceptual elaborado y grandilocuente, repleto de paisajes y criaturas imposibles pero reales. Alabar el gran trabajo que han hecho James Cameron y su troupe, por el que sin duda ganarán varios Oscar técnicos, es de justicia, aunque no todo sea de mi gusto. La paleta de colores se decanta frecuentemente hacia las tonalidades pastel y la estética tribal no me parece la elección más acertada.

Por primera vez se ha hecho un filme verdaderamente pensado para las 3D, y esto se traduce en que no solo hay objetos que aparentan tener volumen, sino que muchas de las escenas parecen tener profundidad y expandirse más allá de la pantalla, siendo recreadas totalmente en 3D.El efecto es indudablemente impactante, pero continúa siendo eso, solo un efecto. Cameron ha llevado al límite la tecnología actual, y aunque puede que con ello gane mucha pasta en patentes, no ha inventado nada que repercuta directamente en el espectador ni en la forma actual de ver el cine. Lo revolucionario hubiera sido, por ejemplo, mantener la ilusión óptica eliminando las molestas gafas 3D, decir al respecto que la película dura casi tres horas y que más de un espectador acabó con los ojos rojos y la vista cansada.

A pesar del extenso metraje y del obtuso guión, lo cierto es que el filme no aburre, y esto se lo debemos al buen hacer de James Cameron. El director es un narrador excepcional que logra que en ningún momento decaiga el ritmo de esta aparatosa producción, que aunque es pura ciencia ficción, está más en consonancia con Titanic (1997) que con Terminator (1984). En Avatar abundan los momentos espectaculares, de los cuales se lleva la palma la épica batalla final, una secuencia emocionante y coreografiada brillantemente, aunque con diversos errores de lógica. Resulta inquietante cuando el villano, conduciendo un gigantesco traje robot al más puro estilo Teniente Ripley, saca un enorme puñal de su cinturón de robot. Que alguien me lo explique.

La frase: “Señoras y señores, ya no están en Kansas. Están en Pandora.”
Lo mejor: Su aspecto visual.
Lo peor: El guión.
publicado por Cecil B. Demente el 23 diciembre, 2009

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