una muy divertida e inteligente sátira sobre el desconocimiento de la sexualidad femenina, la obsesión por la virginidad y el alza del movimiento pro-abstinencia entre los jóvenes

★★★★☆ Muy Buena

Teeth

Una de esas películas que he tardado demasiado tiempo en ver es Teeth (2007), pequeña producción independiente de terror Sundance (esto literalmente; fue en dicho festival donde se presentó por primera vez) escrita y dirigida por Mitchell Lichenstein, y dedicada a jugar de forma bastante cruel con algunas fobias típicamente masculinas. Es también una película de difícil clasificación, lo que quizás explica el hecho de que los muchos ejemplos de material publicitario que ha tenido parecen meterla en distintos géneros de forma arbitraria, aunque ninguno de ellos es capaz de definir la película en su totalidad.

El argumento del que parte es probablemente lo que más conozcáis de la película en sí: una joven defensora de la virginidad descubre, de la peor manera posible, que su vagina tiene dientes. Dicha premisa es por supuesto un giro macabro al viejo concepto misógino de la vagina dentada, que siempre ha sido sólo una metáfora visual para definir la figura de la mujer dominante, pero que aquí es presentado de forma literal. Nunca se nos explica abiertamente la causa de este fenómeno, aunque varios planos nos muestran de forma poco sutil que la casa de la protagonista queda cerca de una planta nuclear. Eso sí, el tema está desarrollado de forma bastante gradual y poco explotativa (de hecho, el primer ataque real de la vulva castradora no se da hasta después de transcurrida más de media hora de película), siendo mucho más importante la sátira que hace del escaso conocimiento que se tiene de la sexualidad femenina, ignorancia principalmente estimulada por una sociedad puritana para la cual la actitud sexual de un hombre y una mujer tienen “naturalmente” que ser diferentes.

En virtud de esta idea, uno de los grandes aciertos de la película es la protagonista: debido a su temática, lo fácil hubiese sido ridiculizarla o hacerla ver como una hipócrita, pero la cinta evita esto exitosamente al hacer del personaje una chica genuinamente adorable, presentando sus acciones pero sin juzgarla ni poniendo en duda su sinceridad, logrando así poner al público de su lado aunque sea por el hecho de que los personajes masculinos son, mayoritariamente, retratados de forma muy negativa. A pesar de esto, no es una película hembrista como muchas veces se ha comentado. El blanco de su sátira no es el género masculino, sino la obsesión por la virginidad y la reciente alza del movimiento pro-abstinencia entre los jóvenes, tema que quizás sea demasiado americano para ser apreciado correctamente fuera de su país de origen. Resultan muy interesantes en este sentido las puyas que la película lanza a la regresión educativa que se está sufriendo en algunos sectores de Estados Unidos en cuanto a temas de educación sexual y biología en general, hechos que la película destaca de forma muy clara.

Sorprende además lo bien dosificado que está el humor, muchas veces de forma obvia en lo que se refiere a la castración pero también en aspectos más sutiles como el personaje del hermanastro, cuya fijación sexual tiene mucho que ver con un trauma sufrido en su niñez. Es por esto que en ningún momento se siente que la película pare en seco para convertirse en comedia, simplemente lo es desde el principio, y es curioso como su truculencia es efectiva a pesar de ser poco gráfica; evidentemente, nunca vemos la vagina de la chica cortar un pene, pero eso no nos impide retorcernos de grima en determinados momentos.

En definitiva, si os pasó como a mí y dejásteis pasar esta película antes, echarle un vistazo. Teeth es una muy buena comedia de terror que, precisamente por extravagante, no debería perderse nadie.

publicado por Hombre Lobo el 5 enero, 2010

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