muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una película decepcionante y en extremo frustrante

★★☆☆☆ Mediocre

El hombre lobo

Bueno, a ver cómo empiezo yo esto… Partamos de la base de que tanto Benicio del Toro como Anthony Hopkins son dos actores que me gustan mucho, y que, además en el caso de Benicio, es un tipo que me cae especialmente bien. Que quede claro que no hay animosidad ni inquina personal en mis palabras. Y dicho esto, pasemos a lo que nos ocupa: "El Hombre Lobo", o una película que no hay por dónde pillarla.

"El Hombre Lobo", versión 2010, remake de la película de 1941, lo tenía todo para ser una película sumamente interesante: un reparto de campanillas, un equipo técnico de cinco estrellas (encabezado por el sacrosanto Rick Baker) y una historia que, aunque sobada, podía resultar todavía atractiva para el público. Lamentablemente, un incomprensible reguero de imprevistos, casualidades, metidas de mano y bajadas de pantalones en general han convertido lo que podía ser una más que decente revisión del mito del licántropo en una película pobre, en ocasiones risible y a ratos francamente irritante.

Empecemos por lo más obvio: Joe Johnston (que sustituyó al inicialmente previsto Mark Romanek) es, lisa y llanamente, un pésimo director de actores. Es incomprensible que, teniendo en sus manos a actores de la solvencia de Del Toro, Hopkins o Weaving, veamos a todos ellos -quizás con la excepción de Weaving- actuar con una apatía y una sosez inenarrables; algo que resulta especialmente obvio en el caso de Anthony Hopkins, quien está ahí porque le pagan y cuya desgana se contagia incluso a Camilo García, el doblador habitual de Hopkins. Resulta muy desconcertante ver al otrora genial Hopkins de "El Silencio de los Corderos" o "Drácula de Bram Stoker" pasearse por los páramos con cara de "a ver si me dan el cheque ya, que quiero irme a mi casa". Sin llegar a los extremos de éste, Benicio del Toro está muy poco convincente, y pega en la Inglaterra victoriana tanto como Pocoyó en una porno. El único que tiene asumido dónde está y de qué va la cosa es Hugo Weaving, cuyo personaje, seamos honestos, tampoco da para más de lo que vemos. De Emily Blunt mejor no hablo, porque sigo sin entender qué le ven a semejante sosa: la muchacha se pasea con su cara de eterno hastío, siendo capaz de aburrir al espectador incluso más que en "La Reina Victoria", si es que eso es posible.

Pero si algo hace de "El Hombre Lobo" una mala película es, sin lugar a dudas, el montaje. Creo que han metido mano hasta tres montadores diferentes, y diría que cada uno de ellos ha empeorado el material un poquito más. Los primeros 25 minutos de la película no tienen solución de continuidad: las cosas pasan una detrás de otra, los personajes aparecen y desaparecen de escena sin comerlo ni beberlo y los cortes entre escena y escena son meros hachazos que parecen hechos al azar. Esto mejora a partir de la segunda mitad de la película, pero sólo lo justito para que la película se haga un poco más visionable de lo que era hasta entonces, pero sigue siendo uno de los peores montajes cinematográficos que he visto en mucho, mucho tiempo.

Menos mal que técnicamente resulta, en general, bastante digna: las transformaciones de Benicio del Toro en licántropo son considerablemente decentes -no sucede lo mismo con la transformación del otro hombre lobo de la película-, y la atmósfera de universo gótico victoriano está más que lograda, merced al diseño de producción de Rick Heinrichs (que, a pesar de todo, no está a la altura de, por ejemplo, "Sleepy Hollow"), el diseño de vestuario de Milena Canonero (la mujer tras los diseños de "Barry Lyndon" o "María Antonieta", entre otras) y a la fotografía en tonos plomizos de Shelly Johnson. No puede decirse lo mismo de la apagada y aburrida partitura del habitualmente excelente Danny Elfman, con momentos en los que la imitación del soberbio score de Wojciech Kilar para "Drácula de Bram Stoker" canta cual almeja malaya.

En general, "El Hombre Lobo" resulta una película decepcionante y en extremo frustrante para quienes deseábamos ver una revisión gótica, victoriana y oscura del mito, cuyo único aliciente es volver a ver en pantalla a Benicio del Toro, a quien no veíamos desde el díptico "Che" (otro proyecto personal fallido del actor puertorriqueño), y que nos deja preguntándonos qué hubiera sido capaz de hacer Tim Burton con semejante material de partida.

Lo mejor: La atmósfera y las transformaciones
Lo peor: El resto
publicado por Judith Romero Ruiz el 14 febrero, 2010

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