Una de las mejores cintas del año.

★★★★☆ Muy Buena

Celda 211

Resulta curioso ver cómo algunos se empeñan en sostener que el cine español no da más de sí mismo con productos caducos, argumentos tópicos y películas insoportables. Es cierto que si se observa la taquilla de nuestro cine la mayoría de las veces el gusto del público convierte en éxitos algunas cintas españolas cuyos méritos no son muchos y se tiende a generalizar en esos bodrios el conjunto de lo estrenado en España.

Si hay una película este año que deba ser recordada es Celda 211 (aunque Mentiras y Gordas haya tenido más taquilla o Planeta 51 haya ido allende los mares, aunque le duela a Amenabar y su insulsa Ágora o a Almodóvar y sus tópicos para intelectuales).
La Celda 211 es una cinta que concentra lo mejor que se puede hacer en el cine actual con actores en estado de gracia y un guión arriesgado que no se queda en medias tintas con un equilibrio poético entre lo brusco y lo meditado, la violencia y la justicia poética y donde arriesgan con temas como ETA o la situación de los presos en nuestro país sin caer en un discurso zafio, cosa que se agradece a estas alturas.

Un joven y entusiasta funcionario de prisiones acude a su lugar de trabajo el día antes de tomar posesión para que le expliquen como será su trabajo y conocer el ambiente de la cárcel. La casualidad y la mala suerte harán que un accidente le convierta en el centro de un motín carcelario encabezado por Mala Madre, un sanguinario preso que pronto considerará al desconocido un apoyo importante en su plan.

Daniel Monzón se pasó al otro lado, me entiendan, de hacer críticas pasó a hacer películas con El Corazón del Guerrero, una cinta también diferente en el panorama del cine Español con efectos especiales, humor y juegos de rol de por medio. Si la crítica no respondió bien el público si le concedió cierta tregua que por desgracia su siguiente film, La Caja Kovak, no recaudó ni en el campo monetario ni en el moral a pesar de ser un muy digno thriller con toques de misterio, un guión decente y una producción cuidada (aunque una actriz protagonista que dejaba algo que desear). Ahora su nueva cinta abandona su afán de proyección al extranjero y se queda en un tema aparentemente nacional pero mucho más universal de lo que el propio director pretendía.

Su película es un canto a la supervivencia, a la denuncia, a la angustia y ante todo sirve en bandeja de plata actuaciones como la de Luis Tosar, Antonio Resines (increíble pero cierto) o el prácticamente desconocido Alberto Ammann.


Una de las mejores cintas del año.

Lo mejor: El repaso que da a la calidad del cine español con su maestría de guión, de actores y tensión. Un sobresaliente.
Lo peor: El mal gustillo de boca que deja al final aunque favorece el rico diálogo después de la proyección, no se la pueden perder.
publicado por Ana Belén Pacheco el 15 febrero, 2010

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