Cortometraje que homenajea, con calidad, a la ciencia-ficción de los 50, con mucha parodia y mala uva.

★★★★☆ Muy Buena

El ataque del pene mutante del espacio


Semejante bizarro título corresponde a un divertido y especial cortometraje de la pequeña productora Chaparra Entertainment, formada, parece ser, por un grupo de amiguetes con ganas de juerga y de difundir su peculiar modo de entender el cine, sin tapujos y demostrando un profundo amor por la serie B y por la ciencia-ficción de los años 50, lo cual nos queda claro al observar el diseño del cartel del filme, todo un homenaje a este tipo de pelis, plagadas de zombies, extraterrestres y ataques, siempre procedentes del espacio exterior.

Estas reminiscencias al cine fantástico de antaño, se reflejan en el uso del blanco y negro en prácticamente todo el metraje, salvo por algunos momentos en tonos rojo y verde, haciendo referencia al 3D. Se supone que hay que colocarse unas gafas de este tipo para disfrutar de dichas escenas en su plenitud, como nos explican graciosamente al principio. Estos momentos son los más gore y violentos, así que dan ganas de tener unas gafas tridimensionales a mano. En estas pelis antiguas, el horror siempre lo padecía algún ser humano, como en El Ataque de la Mujer de 50 Pies o El Increíble Hombre Menguante, que sufren en sus carnes los efectos de la radiación o las investigaciones científicas más rocambolescas. Pues aquí sucede lo mismo, pero más enrevesado aún. Un trío de científicos, los más prestigiosos del mundo, se embarcan en un viaje al espacio para buscar una cura a una extraña enfermedad, que provoca que los niños tengan exceso de pelo en todo el cuerpo, como si fueran hombres lobo. Ya en la nave, mientras uno de los investigadores se está toqueteando mientras mira una revista guarrilla, la radiación del espacio le afecta y se convierte en un pene gigante con ganas de matar y de fornicar sin parar. Su fuerza es tremenda y el semen que despide es radiactivo y mortífero. Su principal objetivo es conseguir mujeres, ya que el doctor era un salido mental, así que regresa a la Tierra, para abusar de la mayor cantidad de féminas posible.

El diseño del monstruo es genial y se nota que la productora tiene pasta, o al menos, mucho ingenio para crear esos efectos tan interesantes, que están bien currados, aunque nos recuerdan a los de filmes antiguos, que no contaban con los medios actuales. Las muertes también están trabajadas y no escatiman en vísceras o sangre; además, el ser masacra por igual a mujeres y hombres, lo que da una idea de la igualdad en el cine. Hay que mencionar también los efectos especiales, como en el caso de la nave espacial. Se nota que estamos ante un chroma, pero muy bien realizado. Los de Chaparra saben lo que se hacen y lo hacen bien. Esperemos que algún día se embarquen con alguna superproducción, a ver qué sale. No obstante, se nota que si les quitan la libertad de la que gozan en sus cortos, todo perderá frescura.

Por otro lado, tenemos el omnipresente humor del cortometraje, que impregna cada fotograma, desde los asesinatos hasta los personajes, que parecen doblados siempre por el mismo actor. Todos tienen un marcado acento mexicano, remitiéndonos a aquellas cintas dobladas siempre en aquel país. Y cómo olvidarnos del título; sólo con leerlo, ya sabes que no te puedes tomar en serio lo que estás a punto de ver. Todo en el corto es sobreactuación, pero contribuye a un resultado final muy divertido.

La gente de Chaparra tiene más obras, entre ellas el corto Martians Go Home!, con la participación de Alaska y el repelente niño obeso de Aquí no hay Quien Viva. Toda una delicia para los amantes del terror y las pelis de marcianos. Os invito a que os paséis por su página web oficial, y disfrutéis de sus contenidos y sus obras.

http://elcementeriomarchoso.blogspot.com/

publicado por Mario Parra Barba el 25 febrero, 2010

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