muchocine opiniones de cinedesde 2005

Una nueva proeza visual y narrativa de Scorsese. Se puede entender como lección de cine, pero también como entretenimiento sofisticado. Leonardo DiCaprio sigue completando una carrera adulta brillante.

★★★★☆ Muy Buena

Shutter island

Martin Scorsese es uno de esos pocos directores aún vivos a los que es imposible criticar una película alegando que es mala. Gustos hay para todo, y subjetividad también, pero, siendo objetivos, no se me ocurre un solo ejemplo. Incluso propuestas consideradas “menores” como Al límite (Bringing Out the Dead, 1999), sobre la que, no obstante, siempre he tenido mucha simpatía, demuestran un amor por el cine en cada plano, en cada interpretación, en cada partitura de la banda sonora, que las alejan de la media de calidad en la cartelera de sus respectivos años de estreno. La nueva etapa de Scorsese, en la que ha estado unido como una lapa a Leonardo DiCapario, cumple lo escrito en estás líneas. Ni Gangs of New York (2002) ni El aviador (The Aviator, 2004) me resultaron grandes obras, pero tampoco las falta nada para poder ser consideradas, en mayor o menor medida, buenas películas. Con Infiltrados (The Departed, 2006) si consiguió un thriller potente y casi redondo, aunque al ser un remake de Juego sucio (Infernal Affairs, 2002), con no pocos momentos directamente calcados, pierde merito. Tras cuatro años, en los que rodó un documental sobre los Rolling Stone, Shine a Light (2008), y el episodio piloto para la inédita Boardwalk Empire, el cineasta ha vuelto a contar con DiCaprio para, además, dar cierto giro en su carrera. El resultado es Shutter Island.

A partir de una novela de Dennis Lehane, reputado escritor de novelas también adaptadas como Mistyc River (2003) o Adiós pequeña, adiós ( Gone Baby Gone, 2007), el director neoyorkino ha recurrido, por segunda vez en toda su filmografía, a un acercamiento nada disimulado a un cine de suspense que bordea el terror. La otra, con la notable El cabo del miedo (Cape Fear, 1991), solo estaba de paso. Shutter Island, sin embargo, es una completa pesadilla kafkiana, con elementos de terror gótico inclusive. Un relato, también de locura, pero mucho más complejo y estudiado. Tanto que es fácil considerar su nueva obra como la cumbre de su nueva etapa. Y es que, desde el primer minuto, todo aquel que tenga amor por el cine se sentirá envuelto por la apabullante factura y gusto por el detalle. Por la narración calmada pero sugestiva y por una dirección de actores brillante. Es más, por si todavía quedaban dudas (creo que no, pero siempre los hay quejicosos), DiCaprio ha alcanzado una madurez total como interprete. Irreconocible ya como ídolo de adolescentes, transformado a golpe de elegir buenos guiones, de trabajar con los mejores, y de, en definitiva, tomarse en serio su carrera. Su presencia no queda pequeña ante monstruos de la cámara como Max Von Sydow, Ben Kingsley, Patricia Clarkson, Elias Koteas, el cada vez mejor Mark Ruffalo y un impactante Jakie Earle Haley. Tampoco está nada mal Michelle Williams en un papel, el de la esposa de DiCapario, que, sin contar nada, se puede entender con el eje central del peso de la trama.

Precisamente, con eso de no contar nada, se ponen las cosas difíciles a la hora de hablar sobre Shutter Island. Cualquier cosa que diga o deje a la intuición puede desvelar alguna que otra sorpresa. No obstante, una vez empiezas a ver la película, hay que tener muy claro dos cosas: a) Nada es lo que parece…o puede que si. El caso es que el juego que propone el guión podrá parecer tramposo en algunos momentos, sobrecogedor en otros, confuso y / o complejo en otros tantos. Todo vale, probablemente, para lo que tiene en mente Scorsese: volvernos igual de locos que los personajes que pueblan las celdas en la isla, y b) Hay que evitar hacerse demasiadas preguntas en cuanto al raccord. Si, es cierto que hay cigarros que en una toma están recién encendidos y en la siguiente ni siquiera están; hay vasos de agua llenos y una toma después vacíos. Hay, de acuerdo, una oleada un tanto extraña de “fallos”. Pero, ¿de veras alguien cree que un perfeccionista como Scorsese, trabajando con los mejores script y montadores del Hollywood actual, sería capaz de permitir que tantos supuestos errores llegasen a la pantalla? ¿No tendrá que ver en todo ello el estado de paranoia, confusión y ambiguas realidades que supone el relato?

publicado por Carlos Cubo el 27 julio, 2010

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