Un clásico que se ha convertido en el musical más famoso de la historia del cine, lleno de simpatía, humor y sarcasmo

★★★★★ Excelente

Cantando bajo la lluvia

Aunque cualquier amante del cine se decline más por unos géneros que por otros, hay clásicos que perduran en la memoria pertenezcan al género que sea. En este caso, un servidor no es muy adepto de los musicales, pero ante obras maestras como Cantando bajo la lluvia (1952), de Stanley Donen y Gene Kelly (que tres años antes habían realizado juntos Un día en Nueva York), uno no puede evitar caer en la tentación de disfrutar de todo el encanto que el visionado de esta gran película produce. Cada uno de sus fotogramas rebosa autenticidad y frescura debido a un guión y unos diálogos que no han envejecido en absoluto.

El mismo inicio ya indica el tono satírico que se va a usar durante toda la película, con una gran escena en la que una mujer llamada Dora Bailey presenta a las grandes estrellas que van llegando al Teatro Chino de Hollywood para ver el estreno de una película protagonizada por la pareja más aclamada del momento: Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen). De este par de actores la señora Bailey comenta que son "más conocidos que los huevos fritos" y cuando le propone a Don que hable sobre cómo conoció a Lina, el espectador ve su pasado mediante un flashback en el que vemos los tiempos difíciles de su infancia hasta su comienzo como actor, mientras Don explica una versión totalmente optimista a su entregado público que se ha dignado a esperar su llegada. A este falso pasado que Don rememora se une su relación sentimental con Lina de la que todo el mundo piensa que acabará en boda, algo que para nada es real; pero como se dirá más adelante, ese es el precio de la fama.

No hay que olvidar que el argumento de la película se basa en el cine dentro del cine, mostrándonos los sets de rodaje con todos los decorados y situando la acción exactamente en el final del cine mudo, con la aparición de la película El cantor de jazz (1927), cuyo estreno resulta ser apoteósico, algo que muchos creían que no iba a suceder. Este exitoso suceso hace que la productora en la que trabajan Don y Lina se plantee por obligación que la nueva película de esta popular pareja sea hablada, con un problema que no han tenido en cuenta hasta entonces: la horrible voz de Lina. La revolución que se produce a causa del cambio al cine sonoro provoca que los musicales triunfen y ese será el destino final de la película de Don y Lina, sustituyendo la voz de Lina por la de Kathy Selden (Debbie Reynolds), una aspirante a actriz que conoce Don aterrizando en su coche desde un tranvía ya que huye de sus enloquecidas fans.

Habría que comentar que a los espectadores que no les suela gustar los musicales quizás encuentren algunos bailes aburridos o otros un tanto largos, como el que protagoniza el amigo y compañero de trabajo de Don, Cosmo Brown (Donald O’Connor), con la canción Make them laugh (ya que hace demasiadas piruetas y caídas tontas en el suelo, aunque sea un gran bailarín); o la secuencia casi al final sobre Broadway (con una coreografía excelente, todo hay que decirlo). Pero también hay que mencionar la escena más popular y una de las más famosas y maravillosas de la historia del cine, la que da por título a la película con un Gene Kelly en estado de gracia.

Por eso, creo que hay que recordar este clásico no sólo por algunos buenos momentos musicales, sino por esa pura ironía mezclada con sarcasmo que muy acertadamente está introducida en la película, sobre todo, durante la primera mitad. Es casi imposible no verla con una sonrisa, con escenas tan memorables como las reprimendas que se echan en cara Don y Lina en una toma, las clases de dicción de los actores, o los problemas que se irán encontrando durante el rodaje a la hora de rodar con micrófono, algo que se verá en el pre-estreno unido a la mala sincronización del sonido con la imagen. Esto último será la gota que colma el vaso, dando al final con una esperada solución: salvar la película haciéndola un musical.

Lo mejor: El humor y la sátira
Lo peor: Algunos momentos musicales
publicado por elprimerhombre el 21 septiembre, 2010

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