muchocine opiniones de cinedesde 2005

Es como si hubieran hecho un montón de cortos y los hubieran pegado con superglue para que les quedara un largo.

★★★☆☆ Buena

Mil cretinos (mil cretins)

El mundo está lleno de cretinos, eso es indudable.  La pregunta es, si ya estás condenado a vivir rodeado, ¿por qué hacer una película sobre ellos? Ventura Pons lo cree necesario, así que se pone manos a la obra y recoge en su película quince historias sobre la estupidez humana en la que consigue agrupar mil cretinos. Pero no todo el mérito es suyo, el film es una adaptación de relatos de Quim Monzó, con quién ya había trabajado previamente el director en “El por qué de las cosas” hace dieciséis años.

La película se divide en tres partes (será que está de moda eso de dividir las películas). La primera parte se desarrolla en la época actual y son las historias escritas por el personaje protagonista de la tercera parte.  Y aquí acaba la relación entre los trozos de la película. Es como si hubieran hecho un montón de cortos y los hubieran pegado con superglue para que les quedara un largo. Problema de esto, la película no es uniforme y a ratos te puede gustar como a ratos la puedes odiar. La segunda parte por otro lado está inspirada en el teatro catalán de finales del siglo XIX y principios del XX y en el cine mudo. Son seis relatos reescritos sobre personajes de cuentos tradicionales como la Bella Durmiente o Robin Hood. Hubiera sido una propuesta interesante como película individual pero que en el film se inserta con calzador y sin explicación ninguna. La tercera parte habla de la relación del escritor con sus ancianos padres,  y de su vida con ellos y menciona de pasada la relación del autor con los personajes a los que da vida (incluidos los de la parte dos). Quizás sea la más digna de ver porque habla sobre la vejez y la muerte, e incluso hace referencia al título de la película.

La falta de cohesión en el film hace que se haga tedioso y pesado. El director, por la forma que tiene de tratar alguno de los relatos, debía de buscar que el espectador se desespere e inquiete mientras observa las situaciones que ocurren. Es lenta, muy lenta, y eso ayuda a la intranquilidad y al desasosiego. Pero al fin y al cabo, produce la misma sensación que cuando en tu vida diaria te relacionas con un cretino, ¿podemos llamarlo realismo?

publicado por Helena Muñoz el 27 enero, 2011

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